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martes, 15 de mayo de 2012

Empanadas de carne


Ramón, El País, 14/05/2012


Ingredientes

2 paquetes de hojaldre (cada paquete contiene dos láminas)
400 g de carne picada (ésta es mixta, vacuno y cerdo)
100 g de panceta veteada
2 cebollas grandes
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
Salsa de tomate (al gusto)
Aceite de oliva, sal y pimienta

Elaboración

Picar finamente la cebolla y los pimientos. Picar muy menuda la panceta. Si la carne no fuera picada, trocearla muy menuda o en pequeñas láminas, del tamaño de medio bocado.

Pochar la cebolla e incorporar los pimientos. Añadir la panceta y la carne. Salpimentar. Darle unas vueltas hasta que la carne se vuelva pálida. Añadir unas cucharadas de salsa de tomate (ojo, sólo unas cucharadas, no se trata de hacer carne con tomate).

Colocar sobre la bandeja las dos láminas de hojaldre y distribuir la zorza sobre ellas, dejando libres los bordes. Humedecerlos ligeramente. Cubrirlas con las dos láminas restantes y pegar los bordes. Sellar, haciendo un cordón con ellos.

Pinchar ligeramente la lámina superior. Batir un huevo y pintar la superficie de la empanada.

Introducir en el horno, previamente precalentado a 180ºC. 25 minutos o hasta que dore la superficie exterior.

Comentarios

Repaso las notas de la receta, dispongo los ingredientes sobre la encimera y me apresto a la tarea. Anoche me explicaron en casa los detalles y yo tomé estos apuntes.

Me he levantado temprado. Esto podría estar sucediendo hoy, martes, 15 de mayo, día de San Isidro, patrón de Madrid. Yo podría estar preparando unas empanadas de carne para compartirlas en la pradera del santo, en la ribera del Manzanares, con algunos amigos, pero no participo de tradiciones chuscas. Así que esto, en realidad, está sucediendo el sábado, día 12 de mayo. El grupo de amigos, que nos reuniremos a media mañana para pasar el día debatiendo sobre el futuro de nuestra universidad abandonada, nos hemos distribuido las aportaciones alimentarias, y a mí me ha tocado esto. Otros llevarán agua; otros, croquetas; otros, filetes empanados; otros, fruta; otros, sándwiches,... Podríamos debatir sobre cualquiera de las 17.500 propuestas que ha ido elaborando el movimiento 15M a lo largo del año, pero hemos decidido hablar de nuestra universidad, que no sabemos cómo aguantará el año que viene. Aunque algunos periódicos de la derechona española tiene de nosotros una idea un tanto extraña: dicen que somos malos estudiantes. Malos estudiantes... Mienten, y lo saben. Se atreven a decirlo desde un periódico, cuyos profesionales más significados apenas han terminado el bachillerato. Se atreven a decirlo unos pésimos estudiantes, que no fueron capaces de concluir estudios superiores, pero encontraron fácilmente el camino del pesebre de la caverna. Y hablan con la lengua del pesebre.

Mienten y lo saben. Aunque no mienten sólo en esto. Mienten en todo. Sobre el origen de la crisis, sobre sus causas. Sobre la naturaleza del sistema. A falta de argumentos, usan como argumento la mentira. Se han instruido en la escuela de Goebbels. Perdón, quería decir en la escuela de Fraga, una especie de parvulario goebbelsiano. Saben que, si el sistema cambia, ellos acabarán entre sus escombros.

Gallardón se sienta estos días con el padre de Marta del Castillo para hablar sobre la cadena perpetua revisable. Nadie se sienta con científicos, investigadores, profesores ni estudiantes para hablar del saber, de la ciencia, del estudio. Prefieren a los jóvenes en la cárcel a los estudiantes en universidades e institutos, dan todas las facilidades para encerrarlos pero se niegan a que nos “condenemos” a ser estudiantes perpetuos. Prefieren la mano de obra al conocimiento. Quizá porque el conocimiento es lo único peligroso.

Desde ayer, la intranquilidad me ocupa. Aunque es una intranquilidad serena. No sé si podrán decir ellos lo mismo. Ellos son Aguirre, Rajoy y la delegada del gobierno, entre otros, que nos han amenazado con el infierno si permanecemos en Sol más allá de las 10 de la noche. Y nosotros vamos a quedarnos en Sol hasta después de la medianoche. Sol es el ágora. Sol será el símbolo de la libertad y la democracia. Sol vencerá a los viejos símbolos del sistema: la imposición -o la represión- y el mercado, aunque de momento el sistema tenga en Sol dispuesta su Hidra. Un día todos nos llamaremos Hércules y haremos nuestro trabajo.

Mi padre dijo anoche: ponte mañana zapatillas de deporte. Y como lo miré con perplejidad: tú póntelas. Mi padre quiere decir que, en cualquier momento, soltarán a su tropa de cafres para explicarnos qué entienden ellos por orden. Me pondré zapatillas de deporte, pero no saldremos corriendo, no tenemos prisa para llegar a ningún sitio, ya estamos donde queríamos. Y ya sabemos que ellos también usan la porra como argumento. Y el miedo. Pero nosotros hemos perdido el miedo, cuando supimos que el miedo era la única carga sobre nosotros.

Cuando estoy a punto de cerrar la última empanada, aparece mi padre restregándose los ojos y me dice con espanto: pero ¿qué haces? Supongo que porque me he desviado de las instrucciones de la receta. He colocado la cuarta parte de la zorza sobre cada oblea de hojaldre y las he ido cerrando una a una sobre sí mismas, como si fueran grandes empanadillas. Cuando nos salimos de las instrucciones, la gente nos mira con espanto, incluso nuestros padres. Ese es el fundamento del sistema: las instrucciones.


NOTA:

Esta historia me ha llegado hoy. La publico hoy. Puede ser la historia de un chico o una chica el día 12 de mayo. A algunos los detuvieron. A algunos los maltrataron, porque la circuitería del maltrato es la única que tienen activa en el cerebro algunos personajes con uniforme. Y porque la circuitería de las órdenes es la única activa en el cerebro de los políticos de la derecha. Una muchacha que detuvieron esa noche ha dicho: “Cuando cruzar la calle es ilegal, un país se va al garete”. Pues eso. Antes de que el país se vaya al garete, nos sentaremos ante el Congreso de los Diputados, hasta que veamos salir a sus 350 ocupantes holgazanes, y los ciudadanos convertiremos la política en asunto propio.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Coca-Cola, Cristiano Ronaldo y la educación universitaria



1.
María Moliner define así el término demagogo: Político que lisonjea con sus discursos o actuación a la masa, para atraérsela. El DRAE es menos afortunado en su explicación: Orador revolucionario que intenta ganar influencia mediante discursos que agiten a la plebe. Por extensión, se podría decir de cualquier persona que halaga el oído de sus oyentes para ganarse su favor.

Espero que nadie encuentre justificado llamarme demagogo por lo que sigue.

2.
Un profesor de una universidad madrileña que dirige el proyecto fin de carrera de alumnos de último año y desempeña un papel importante en una revista profesional de calado (tiene nombre y apellidos) gana 850 euros netos mensuales, es decir, más o menos 10.000 euros anuales.

3.
Cristiano Ronaldo o Lionel Messi perciben 10.000.000 de euros netos anuales por su trabajo como futbolistas. No se incluyen ahí los ingresos por derechos de imagen o publicidad. Es decir, entre Cristiano Ronaldo y Lionel Messi cobran tanto como 2.000 profesores universitarios españoles de la consideración del indicado.

4.
Estos futbolistas contribuyen grandemente a extender la imagen de sus clubes por el mundo y, en consecuencia, ayudan con su trabajo en la cuenta de resultados de sus empresas. Nuestro profesor universitario participó en el movimiento 15M, en el que colaboró con su reflexión y trabajo diario de manera descollante.

5.
Cristiano Ronaldo se acaba de comprar un coche marca Maseratti por 370.000 euros, obviamente al contado. Su salario anual le permitiría comprarse 27 coches de lujo anuales como el Maseratti. Nuestro profesor necesita un año de trabajo para comprarse un coche corriente de 10.000 euros. Y ha de dedicar un 10% de su salario para comprar libros, que son su herramienta de trabajo, mientras que Cristiano Ronaldo y Lionel Messi tiene sus herramientas a su disposición gratuitamente. Cualquiera puede hacer comparaciones entre los precios de las entradas a un partido de fútbol y un libro sencillo y corriente.

6.
Una barra de pan en Orio, por ejemplo, cuesta 85 céntimos para cualquiera de ellos. Que cada uno haga las comparativas que considere oportunas con este dato.

7.
Un bote de Coca-Cola cuesta en Carrefour 47 céntimos, también para cualquiera de ellos. Háganse, si se quiere, comparativas similares a la de la barra de pan para entender la consideración que la sociedad tiene de cada uno.

8.
Pero me interesan señalar aquí otros datos. El precio del bote de Coca-Cola se desglosa de esta manera:  

            a) Precio propiamente dicho del bote: 43,5185 céntimos.
            b) Impuestos directos: 3,4815 céntimos.

Es decir, Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y nuestro profesor universitario contribuyen directamente a los presupuestos del Estado con 3,4815 céntimos, todos exactamente lo mismo, por cada Coca-Cola que consumen para educación, sanidad, infraestructuras, etc. Un cálculo sencillo determina que el salario anual de nuestro profesor se paga con el IVA de 287.230 botes de Coca-Cola. Pero ¿qué ocurre con los 43,5185 céntimos del precio propiamente dicho del bote? Una parte insignificante en relación con el IVA, irá a impuesto de sociedades, que también cubre los ingresos de los presupuestos estatales; otra parte, también insignificante, irá a costes de escandallo, es decir, agua, jarabes,... materias primas en general; otra parte, ésta mucho más importante, al pago de royalties de la matriz americana; otra, también pequeña, a gastos generales, y otra, muy importante, cada vez más importante a publicidad y patrocinios. Esta parte suele representar entre el 10 y 25% en los casos más comunes, es decir, del coste de un bote de Coca-Cola entre 4,3518 y 10,8796 céntimos van a publicidad y patrocinio. Dicho de otra manera, entre 4,3518 y 10,8796 céntimos de los abonados por un bote de Coca-Cola van al Real Madrid o Barcelona para abonar los sueldos de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. O sea, el salario de Cristiano Ronaldo o Lionel Messi se abona con entre 300 y 750 millones de botes de Coca-Cola.

Ahí va mi afirmación demagógica: ¿qué ocurriría si se prohibiese la publicidad y el patrocinio y se elevase, hasta el 50%, por ejemplo, el impuesto de sociedades y los tramos altos del IRPF? Respuesta: no se modificaría la capacidad adquisitiva de la sociedad en su conjunto y el estado dispondría de más recursos. Eso sí, a lo mejor Cristiano Ronaldo y Lionel Messi habían de cobrar 850 euros mensuales y eso ponía en peligro el equilibrio del sistema que necesita la exacerbación de las emociones a través de deportes espectáculo.

NOTA: A las universidades madrileñas aún no se les ha terminado de liquidar el presupuesto de 2011, por lo que hay proveedores  y empleados con pagos atrasados. Si se confirman los recortes para el año próximo, departamentos enteros y alguna facultad madrileña se verán obligados a cerrar.

POST DATA: Que se deduce de lo anterior, pero lo apostillo por si no ha quedado claro: cuando tú o yo compramos una Coca-Cola, de los 47 céntimos que pagamos, 3,4815 van a los presupuestos generales y entre 4,3518 y 10,8796 a financiar actividades de patrocinio, como el fútbol, por ejemplo, que tal vez ni a ti ni a mí nos interesan y que son, desde luego, de carácter privado; dicho de otra manera, comprando una Coca-Cola contribuimos a financiar la educación pública, la sanidad, etc, y pagamos, sobre todo, el lujo y el boato de unos pocos individuos, muy pocos. Si el examen de la Coca-Cola lo trasladamos a Red Bull, que es otro gran patrocinador de eventos deportivos, el resultado es mucho más escandaloso.

martes, 3 de enero de 2012

15M, la reescritura



Quienes estamos aquí somos, a buen seguro, personas muy distintas. Llevamos en la cabeza proyectos e ideales diferentes. Han conseguido, sin embargo, que nos pongamos de acuerdo en un puñado de ideas básicas. Las intento resumir de manera muy rápida.

Primera. Lo llaman democracia y no lo es. Las principales instituciones y, con ellas, los principales partidos han conseguido demostrar su capacidad para funcionar al margen del ruido molesto que emite la población. Los dos partidos más importantes, en singular, escenifican desde tiempo atrás una confrontación aparentemente severa que esconde una fundamental comunidad de ideas. Uno y otro mantienen en sus filas, por cierto, a personas de más que dudosa moralidad. No es difícil adivinar lo que hay por detrás: en los hechos son formidables corporaciones económico-financieras las que dictan la mayoría de las reglas del juego.

Segunda. Somos víctimas con frecuencia de grandes cifras que se nos imponen. Em mayo de 2010, por proponer un ejemplo, la Unión Europea exigió del Gobierno español que redujese en 15.000 millones de euros el gasto público. Nadie sabe a ciencia cierta qué son 15.000 millones de euros.

Para comprenderlo no está de más que asumamos una rápida comparación con otras cifras. Unos años atrás ese Gobierno español que acabo de mencionar destinó en inicio 9.000 millones de euros al saneamiento de una única caja de ahorros, la de Castilla-La Mancha, que se hallaba al borde de la quiebra; estoy hablando de una cifra que se acercaba a las dos terceras partes de la de la exigida en recortes por la Unión Europea. Durante dos años fiscales consecutivos, ese mismo Gobierno obsequió con 400 euros a todos los que hacemos una declaración de la renta. A todos, dicho sea de paso, por igual: lo mismo recibió el señor Botín que el ciudadano más pobre. Según una estimación, ese regalo se llevó, en cada uno de esos años, 10.000 millones de euros. Estoy hablando del mismo Gobierno, que se autotitula socialista, que no dudó en suprimir un impuesto, el del patrimonio, que por lógica grava ante todo a los ricos, reduciendo sensiblemente la recaudación, mientras incrementaba en cambio otro, el IVA, que castiga a los pobres. El mismo Gobierno, en fin, que apenas hace nada para luchar contra el fraude fiscal y que mantiene la legislación más laxa de la Unión Europea en lo que hace a evasión de capitales y paraísos fiscales.

Tercera. Si hay un dios que adoran políticos, economistas y muchos sindicalistas, ese dios es el de la competitividad. Cualquier persona con dos dedos de cabeza sabe, sin embargo, en qué se han traducido, para la mayoría de quienes están aquí, las formidables ganancias obtenidas en los últimos años en materia de competividad: salarios cada vez más bajos, jornadas laborales cada vez más prolongadas, derechos sociales que retroceden, precariedad por todas partes.

No es difícil identificar a las víctimas de tanta miseria. La primera la aportan los jóvenes, que engrosan masivamente nuestro ejército de reserva de desempleados. Si no hubiera muchas tragedias por detrás, tendría su gracia glosar esa deriva terminológica que hace media docena de años nos invitaba a hablar de mileuristas para retratar una delicada situación, hoy nos invita a hacerlo de quinientoseuristas y pasado mañana, las cosas como van, nos obligará a referirnos a los trescientoseuristas. La segunda víctima son las mujeres, de siempre peor pagadas y condenadas a ocupar los escalones inferiores de la pirámide productiva, a más de verse obligadas a cargar con el grueso del trabajo doméstico. Una tercera víctima son los olvidados de siempre, los ancianos, ignorados en particular por esos dos maravillosos sindicatos, Comisiones y UGT, siempre dispuestos a firmar lo infirmable. No quiero olvidar, en cuarto y último lugar, a nuestros amigos inmigrantes, convertidos, según las coyunturas, en mercancía de quita y pon. Estoy hablando, al fin y al cabo, de una escueta minoría de la población: jóvenes, mujeres, ancianos e inmigrantes.

Cuarta. No quiero dejar en el olvido los derechos de las generaciones venideras y, con ellos, los de las demás especies que nos acompañan en el planeta Tierra. Lo digo porque en este país en el que estamos hace mucho tiempo que confundimos crecimiento y consumo, por un lado, con felicidad y bienestar, por el otro. Hablo del mismo país que ha permitido orgulloso que su huella ecológica se acrecentase espectacularmente, con efecto principal en la ruptura de precarios equilibrios medioambientales. Ahí están, para testimoniarlo, la idolatría del automóvil y de su cultura, esos maravillosos trenes de alta velocidad que permiten que los ricos se muevan con rapidez mientras se deterioran las posibilidades al alcance de las clases populares, los castigos, acaso irreversibles, que han padecido nuestras costas o, para dejarlo ahí, la dramática desaparición de la vida rural. Nada retrata mejor dónde estamos que el hecho de que España se encuentre en el furgón de cola de la Unión Europea en lo hace a la lucha contra el cambio climático, con un Gobierno que alienta la impresentable compra de cuotas de contaminación en países pobres que no están en condiciones de agotar las suyas.

Quinta. Entre las reivindicaciones que plantea la plataforma que promueve estas manifestaciones y concentraciones hay una expresa relativa a la urgencia de reducir el gasto militar. Me parece tanto más pertinente cuanto que en los últimos años hemos tenido la oportunidad de comprobar cómo nuestros diferentes gobernantes rebajaban de manera muy sensible la ayuda al desarrollo. Nunca lo subrayaremos de manera suficiente: el momento más tétrico de nuestra crisis dibuja un escenario claramente preferible al momento más airoso de la situación de la mayoría de los países del Sur.

Vuelvo, con todo, a lo del gasto militar. Este último, visiblemente ocultado tras numerosas partidas, responde a dos grandes objetivos. El primero no es otro que mantener a España en el núcleo de los países poderosos, con los deberes consiguientes en materia de apoyo a esas genuinas guerras de rapiña global que lideran los Estados Unidos. El segundo se vincula con el designio de preservar un apoyo franco a lo que hacen tantas empresas españolas en el exterior. ¿Alguien ha tenido noticia de que algún portavoz del Partido Socialista o del Partido Popular se haya atrevido a criticar, siquiera sólo sea livianamente, las violaciones de derechos humanos básicos de las que son responsables empresas españolas en Colombia como en Ecuador, en Perú como en Bolivia, en Argentina como en Brasil?

Acabo. Me gustaría en estas horas tener un recuerdo para alguien que nos ha dejado en Madrid el martes pasado. Hablo de Ramón Fernández Durán, que iluminó nuestro conocimiento en lo que respecta a las miserias del capitalismo global y nos puso sobre aviso ante lo que nos espera de la mano de esa genuina edad de las tinieblas en la que, si no lo remediamos, nos adentramos a marchas forzadas. No se me ocurre mejor manera de hacerlo que la que me invita a rescatar una frase que ha repetido muchas veces mi amigo José Luis Sampedro, de quien escucharemos, por cierto, un saludo dentro de unos minutos. La frase en cuestión, que creo refleja bien a a las claras nuestra intención de esta tarde, la pronunció Martin Luther King, el muñidor principal del movimiento de derechos civiles en los Estados Unidos de cincuenta años atrás. Dice así: “Cuando reflexionemos sobre nuestro siglo, lo que nos parecerá más grave no serán las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”. Muchas gracias por haberme escuchado.

Discurso de Carlos Taibo pronunciado en la Puerta del Sol de Madrid el 15 de mayo de 2011 al término de la manifestación.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Defensa del estudiante y la Universidad




Este tomito(1) minúsculo estaba el jueves pasado junto a la caja de la librería. Lo cogí como cogen otros el paquete de chicles en la caja del supermercado. Reune dos conferencias dictadas por Pedro Salinas en su exilio, a principios de 1940. ¿1940? ¡1940! Por la reflexión que propone, parece que no hubiera pasado el tiempo.

Copio:

...La Universidad (...) debe trascender la mera educación de lo estudiantes para su inserción en el ámbito laboral, formándolos para todos los aspectos de la existencia, sobre todo, poniendo especial interés en su desarrollo espiritual y moral (...)(2).

...Frente al estudiante ideal que responde al deseo de conocimiento, aparece (...) [el que] afronta su paso por la Universidad como un modo de lograr una educación que le permita ganarse la vida con holgura y, por lo tanto, desprecia el ideal del estudiante preocupado por el saber(2).

....he asistido a la lucha (...) entre dos grupos de estudiantes: los que llamaría indiferentes, inconscientes, escépticos, esos que van al garete, se suben a la Universidad como a una guagua cuyo rótulo dice: "Diploma", "título", "sueldo a la vista", pagan su vellón y se apean en la parada final; y los otros, los que pugnan por cumplir su misión con la mayor conciencia de su responsabilidad con ellos mismos y con la comunidad humana(3).

Existe un profundo descontento con el estado actual de la Universidad(3).

...en la Universidad actual se hace evidente una contraposición de dos tipos de enseñanza: la enseñanza de hechos y la de valores. (...)...existe una coincidencia [?] en la necesidad de que la Universidad sea, más que una escuela de entrenamiento profesional, un centro de formación del hombre y de orientación de su tarea vital al servicio de todos(3).

No puede ser la Universidad una simple mandataria de la sociedad, sino que debe ser algo más: una directora. Uno puede ir a un sastre a encargarle un traje a medida. Pero no se puede encargar a la Universidad tipos de hombre a capricho. Por hacerlo así se ha hundido la Universidad alemana. Porque Hitler en vez de dejarla que hiciese hombres le mandó que hiciera nazis(3).

Algo de incalculable gravedad está ocurriendo hoy día: que el estudiante de una rama técnica, que le proporcionará un modo de ganarse la vida inmediato y holgado, mira con desdén al estudiante de metafísica, que vivirá malamente. Por las consecuencias que en la lucha económica tenga una cierta clase de estudio, se valora ese estudio. Es mejor estudiar lo que da más dinero. Esta circunstancia corresponde con el materialismo capitalista moderno(3).

El hombre contemporáneo padece (...) una psicosis de la velocidad: parece haberse perdido el sentido del "cómo" se hacen las cosas, "para qué" se hacen las cosas, a favor de "en cuánto tiempo" se hacen las cosas. (...)...la cultura espiritual está basada en un "para qué", en un "cómo" desde Platón hasta nuestros días. (...) la obligación de la Universidad es enseñar a hacer cualquier trabajo bien, y no deprisa(4).

[El fin de la Universidad] no consiste en una acumulación cuantitativa de datos o de leyes de la materia, sino en un delicado adiestramiento del alma para ir percibiendo, sintiendo directamente toda la complejidad de los problemas del hombre del mundo, y hacerles cara conciencia y sentido de la responsabilidad o moral(4).

En suma, el problema se reduce a esto: ¿es la Universidad un corredor, pasillo, galería, por uno de cuyos extremos se entra, y que tiene a los lados unos ventanillos, en los que se entregan a los estudiantes unos papelitos o créditos, canjeables luego al otro extremo, a la salida, por un diploma profesional? ¿O es un recinto salvado de la consideración primaria de lo material, en el cual se llama la atención al hombre sobre los valores superiores y desinteresados de la vida, y se le invita a servirlos, a adherirse a sus ideales?(4).

Abrigo la esperanza de que en este momento de desorientación y deriva mundial, de materialismo rampante, en la hora de la máxima borrasca de la historia, la Universidad (...) mantenga la luz en alto, para guiar [al] pueblo por los mejores caminos(4).



NOTAS:
(1) Pedro Salinas, Defensa del estudiante y de la Universidad, edición de Natalia Vara Ferrero, Ed. Renacimiento, colección El clavo ardiendo.
(2) De la introducción, por Natalia Vara Ferrero, glosando a Pedro Salinas.
(3) Defensa del estudiante.
(4) Conferencia sobre la Universidad.

domingo, 19 de junio de 2011

Viejas puertas




El otro día, Pedro Ojeda(1) publicó una breve y hermosísima entrada con la imagen de una herrumbrosa aldaba. Es una fotografía suya. Se la he copiado y abro con ella esta entrada.

Fijémonos bien: sólo es una aldaba, vieja y oxidada, vencida por la gravedad y el tiempo, si se quiere, sólo una aldaba. Nada más. Y nada menos. La puerta se adivina, las aldabas son propias de las puertas y se utilizan para llamar en ellas.

Éste era su texto:

“Es sorprendente cómo algunas puertas se cierran y envejecen de forma brusca y no vuelven a abrirse nunca por mucho que se llame a ellas. El paseante se queda de pie y atónito, ante ellas, buscándose una llave que dejó olvidada”.

Todos los comentarios que se hicieron -al menos, antes de redactar yo este texto- giraban en torno al propio texto de Pedro, es decir, hablaban de puertas, y del estado de la aldaba, aunque la fotografía no recoge una puerta, sino un pequeño fragmento. Es un hecho sicológico de trascendencia sociológica. Y me llamó la atención. Hablaban de la puerta, lo que no estaba. Si acaso la aldaba es sinécdoque de la puerta, pero hay que imaginarla. Y todos imaginaron la puerta, puertas que se cierran, puertas que se abren.

Y comenté:

“Todas las puertas son viejas desde que nacen, porque son hechas para cerrarse. Las únicas puertas abiertas, las que no existen”.

No hay vejez sino la funcional, la vejez no se deriva del paso del tiempo. Las puertas atrapan la vida y la encierran, es decir, nos hacen viejos y ellas mismas, en consecuencia, son viejas.

Estos días, con el 15M, he oído comentar a José Luis Sampedro una antigua idea que me golpea. Es antigua, sí, muy antigua, no es mía, ni siquiera es de Sampedro. Es del zen. Dice Sampedro: la libertad de expresión carece de valor cuando no se tiene la libertad de pensamiento. Y no tenemos libertad de pensamiento, se nos impone con la educación un pensamiento que nosotros repetimos machaconamente desde la infancia. Dice el zen: educar es hacer olvidar al niño, borrarlo. Es decir, convocar al adulto de las normas hechas. En realidad, la educación consiste en eso: en forjarnos de acuerdo con un modelo que otros han concebido. En violentarnos, para que seamos lo que la norma dicta que seamos. En encerrarnos y tirar la llave, y para eso hacen falta puertas. La educación nos destruye para reconstruirnos luego. La educación nos dicta un catecismo. Joan Manuel Serrat le ha puesto música a esta violencia: Niño, deja ya de joder con la pelota. ¿Con el balón o con el rincón de donde surgen las ideas? Niño, deja ya de joder con la pelota, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca.

La afirmación de Pedro Ojeda, de profunda raíz poética, camina paralela al zen, aunque él no lo sepa, que tal vez lo sepa. Él mismo, en otra entrada anterior, en un encuentro con niños, les dice: No renunciéis jamás a lo que os gusta. Es tanto como decir: No olvidéis lo que queréis ser. O como decir: No olvidéis vuestro origen, acordaos del balcón de los geranios. Porque se es lo que se ha sido en el origen. Cuando uno se extravía tiene que recordar el balcón de los geranios.

El niño nace con fontanelas en su cráneo. Se van cerrando poco a poco, hasta sellarse por completo en torno a los 18 meses. Es una parábola de la educación(2). Se nos confina, se cierra la puerta, se echa la cerradura y se arroja la llave lejos. Es decir, se nos clausura. En ambos sentidos del término: se nos aísla y se acaba con nosotros. Los padres, los maestros, los jefes, los caudillos,... Y no siempre suena la aldaba para despertarnos: no siempre aparece una mano amiga (un hecho, un acontecimiento, el príncipe con el beso a la princesa dormida) o no siempre es capaz nuestra consciencia (o nuestra conciencia) de derribar la puerta. Dice el zen que meditar es buscar al niño perdido.

15M (el quincemayismo que dice Sampedro) es un aldabonazo en el corazón de la sociedad enferma, en la conciencia de los individuos rotos. Algunos ya se han provisto de aguja e hilo y se están cosiendo. Otros prepararán la llegada de Benito XVI. Éstos no le interesan a Sampedro, a Sampedro sólo le interesa el quincemayismo.


(1) Pedro Ojeda Escudero, blog La Acequia.
(2) Me debo una reflexión un poco más profunda sobre la educación. Tengo por ahí unas notas y empezaré a redactar en cuanto encuentre tiempo. Veremos. Es que es largo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Reflexiones con Gaia


Nebulosa Helix o Hélice, conocida como el Ojo de dios



1.
La verdad se produce cada día en la calle paseando con un perro que no entiende nuestro idioma. ¿Seremos nosotros para él dioses?

2.
Por mis ocupaciones, paso una buena parte del día sentado ante el ordenador. A ratos me levanto a por una pizca de chocolate o una pieza de fruta, lo del chocolate es una forma de pecado. O alargo la mano para beber agua o zumo de naranja. A ratos estiro la espina dorsal para soltar los músculos, y de paso encuentran otras luces para alumbrarse las neuronas. Alguna que otra vez aparece Gaia, me mira con su mejor cara y me recuerda que no se ha ido. Si no la veo, me da con la pata y me dice lo mismo con su ojos y su rabo. Me recuesto entonces en la silla, empujo hacia adelante la mesa del portátil y ella salta, se pone sobre mis piernas, esconde su cabeza bajo mi brazo derecho y se queda ahí una rato. La verdad es que acariciarla esponja la estructura cardíaca.

3.
El otro día leía sobre educación. El texto hablaba de los niños, pero yo pensé en Gaia. Gaia me ayuda a reflexionar. Y me preguntaba qué significa educar. Educar para ella es aprender cuál es su espacio y cuál es el mío, qué zonas son comunes y cuáles exclusivas. Es aprender que no puede defecar u orinar a cualquier hora del día ni en cualquier sitio, sino cuando y donde yo le digo. Que no puede ladrar a cualquier hora ni ser hostil a su criterio, sino de acuerdo con las instrucciones que le doy. Que no puede comer o beber cualquier cosa en cualquier parte, sino la comida y el agua que yo le pongo en sus cuencos. Que debe caminar a mi lado por la acera y no puede detenerse cuando se lo demande su instinto o su capricho. Que sus horarios se organizan de acuerdo con los míos. Educar, para ella, es arrancarle sus costumbres y tendencias y hacerla dependiente. Educarla me convierte en dios suyo. ¿Habrá aprendido a rezarme?

4.
Se dice escribir a vuela pluma. Yo escribo a vuela tecla o a vuela teclado. Y echo de menos la vieja pluma estilográfica. Corrijo a vuela lápiz. Imprimo y corrijo con el lápiz, no sé leer en la pantalla, necesito ver los textos escritos sobre las hojas de papel blanco. Tampoco sabía escribir con el bolígrafo, siempre escribía con lápiz o pluma estilográfica. De hecho sigo escribiendo con el lápiz cuando tomo notas por ahí.

5.
No sé si lo he dicho. Lo digo: Gaia es para mi una maestra, en el sentido profundo que le da el zen, quien nos ayuda a que encontremos las luces de nuestro camino, espejo para nuestra propia maestría. Lo pensé el primer día que la vi, con un mes apenas, con su pelo blanco y canela, los colores de la sabiduría y de la tierra. Me recuerda lo que somos, la relación dialéctica entre el ser y la nada, entre el dios y la tierra, fundidos e inseparables, indistintos. Probar si no a distinguir las capas de colores diferentes del pelo y veréis que bajo el blanco se haya el terroso y bajo el terroso se encuentra el blanco.

6.
En relación con lo anterior, cuando envejecemos se nos encanece el pelo, pero eso no significa que nos volvamos más sabios. De hecho suele suceder lo contrario, envejecer nos hace más estúpidos.

7.

Por cierto, ya van 62 mujeres muertas por terrorismo machista.