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miércoles, 20 de julio de 2011

Bildu (y 5)



Enrique Múgica, a la sazón Defensor del Pueblo, en 2004, en una intervención en la Universidad de Verano de La Gomera, afirmaba que los problemas más importantes de la sociedad española eran: “la violencia doméstica, la demora en dictar sentencia por parte de las administraciones de justicia, las listas hospitalarias, la inmigración y el terrorismo”. Ni ese año ni el siguiente se producirían víctimas por terrorismo de ETA(1).

El movimiento 15M viene a decir, en 2011, que los principales problemas de la sociedad española son: la crisis económica, la administración de justicia y la corrupción política, en su sentido más amplio (desde la corrupción propiamente dicha a la degradación democrática). Incluso, hay quien pone en duda (José Luis Sampedro, por ejemplo) que este sistema occidental sea una auténtica y real democracia.

Entre 2004 y 2011 han cambiado mucho las cosas -quizá no tanto entre los profesionales de la política- o no todos observamos la realidad con los mismos ojos. Entre la calle y los despachos no parece haber comunicación, faltan cauces que los unan. Por las calles corre el aire y en los despachos habita la polilla.

Veamos nuestra particular estadística.

Al cuadro que hemos pergeñado podríamos haberle añadido datos sobre esos otros aspectos que señalaba el señor Múgica (demoras judiciales, listas hospitalarias, inmigración) e, incluso, haber agregado algunos otros como IPC, seguros privados, planes de pensiones privados,... pero sería otra discusión. Para nuestra reflexión en torno al terrorismo etarra, como ejercicio de cinismo social y político, nos bastan esos datos. Sí, he escrito que el terrorismo se ha convertido en un ejercicio de cinismo social y político.

A la violencia doméstica o violencia de género algunos preferimos llamarla terrorismo machista. Revísese la definición de terrorismo (en el DRAE, por ejemplo) y se verá que reúne todas las condiciones. Desde que se tienen estadísticas del fenómeno se vienen produciendo una media de entre 6 y 6'5 muertes mensuales (70-80 anuales), invariablemente. Si bien en otras causas de muerte de especial sensibilidad social, como las que se reflejan en el cuadro, a raíz de la aprobación de una legislación específica(2) en el parlamento, se ha percibido una variación de la tendencia, no ha sido así en el caso del terrorismo machista. Subrayo este dato.

Para completar los elementos de nuestra reflexión, me habría gustado contar con datos respecto de la inversión del estado o de las administraciones, en términos económicos y humanos, para combatir cada uno de estos fenómenos de nuestro cuadro estadístico; lacras más que fenómenos algunos de ellos. Sería otro trabajo, aunque reforzaría esta discusión. Habría que hacerlo. Sin embargo, supongo que cada uno tiene una idea de por dónde van esencialmente los esfuerzos.



Salgo a la calle en Madrid o en Bilbao. ¿Qué es más probable: que me atropelle un coche o que sufra un atentado terrorista? La respuesta siempre es: que me atropelle un coche. O sufrir un accidente de trabajo. Si soy mujer, la probabilidad de que me rompan la crisma o me abran el estómago de una cuchillada es altísima, mucho más que sufrir las consecuencias de un atentado terrorista, incluso en los peores momentos, cuando puso ETA la bomba en Hipercor. Múgica incluyó la violencia machista, junto al terrorismo, entre los problemas de España en 2004, pero no aparece en los barómetros del CIS como inquietud de los españoles. Tres datos sobre los temas que preocupaban a la ciudadanía el pasado junio: paro, 82'6%; terrorismo de ETA, 5,3%; violencia contra la mujer, 1,6%. Dramático: sin atentados de ETA, con ETA medio desmantelada, la preocupación por el terrorismo etarra es 3,5 veces la preocupación por el terrorismo machista, que apenas preocupa al 1,6% de los españoles(3). En muchas ocasiones, el terrorismo etarra ha estado en el primer lugar de las preocupaciones de los españoles, aunque los estragos del terrorismo machista triplicaban, en el mejor de los casos, las muertes de ETA.

¿Por qué? Es una pregunta para los políticos, incluso para los que han sufrido un terrible atentado, y es una pregunta, sobre todo, dirigida a nuestras conciencias. ¿Por qué?

Quizá no todas las vidas valen lo mismo y quizá no todas las muertes se convierten en el mismo tipo de comercio, aunque con todas las muertes se comercia. Las muertes de ETA tienen precio de angulas; las de las mujeres, de sucedáneo, gulas, ni siquiera de Aguinaga, del Carrefour.

¿Por qué?

Se me ocurren dos razones. Las esbozo solamente, aunque merecerían una reflexión seria. Incluso, si alguna de mis afirmaciones resulta “chabacana”. O precisamente por “chabacana”.

Una. El sistema. En cuanto al terrorismo machista. “La maté porque era mía”. El sistema capitalista, el mismo sistema que está en el origen de la crisis actual y que día a día se descompone y se cae a pedazos, que es la crisis misma, nuestra organización social basada en la propiedad privada, establece su escala de valores y transmuta a la mujer en propiedad masculina, es decir, la convierte en objeto de tenencia, decisión, control e intercambio, dependiente de quien tiene el poder realmente. ¿Cómo vamos a afrontar con rigor esta tragedia si está en la esencia misma del sistema y el sistema es intocable? Tomarse en serio la muerte de las mujeres por la violencia machista exigiría decisiones en dos aspectos: 1. Las inversiones en la prevención de ese tipo de terrorismo y en la persecución de los terroristas, acordes con la inversión en medios dedicados a combatir el terrorismo etarra. 2. La actuación sobre la trama social que protege a estos terroristas, es decir, sobre el conjunto de la sociedad -porque es la sociedad entera, en un cinismo abominable, la que protege o “comprende” a este terrorista-, como se hace con el entramado de protección etarra. ¿No es un síntoma más de la crisis sistémica que vivimos? Afontarlo significa cambiar la sociedad y no creo que haya mucha gente dispuesta a hacerlo, ni siquiera muchas mujeres.

En cuanto a los accidentes de trabajo. El sistema, como en las guerras, clasifica las víctimas: las nuestras (los soldados en las guerras; por extensión, soldados y policías: de ahí los funerales y homenajes), que hay que evitar a toda costa; las colaterales, que hay que paliar, pero que son un tributo admisible y por eso sólo forman parte de las estadísticas y del olvido, y las de los enemigos, que carecen de importancia. Los accidentes de trabajo son las víctimas colaterales de un sistema que no coloca al ser humano en el centro de su sistema de valores, sino que que lo convierte en objeto de explotación y mercancía.

Los accidentes de tráfico. Quienes gestionan el asunto y la sociedad entera saben que un día las medidas ya no podrán disminuir la cifra de víctimas. ¿Cuál será el suelo? ¿Habrá en un año tantas víctimas en la carretera como ETA ha provocado en más de 40 años? En estos momentos, año 2010, el número de muertos en accidente de tráfico es dos veces todos los asesinados por ETA en más de 40 años, y en el año 1999 ese número de muertos era más de cinco veces los asesinatos de ETA en toda su historia. ¿Por qué una sociedad se permite 4.000, 3.000,... más de 1.000 muertos, en cualquier caso, al año en carretera y se amedrenta con 850 muertos de ETA en más de 40 años? Ya sé la diferencia entre accidente y asesinato. También sé qué tipo de cinismo explica esos accidentes. Se lo oí a Aznar(4), disfrazándolo de libertad individual, cuando se refería a la fallida ley sobre el control en el consumo de alcohol. Lo oigo cada día a cada uno de nosotros, cuando justificamos el uso del coche, olvidándonos que también conducimos un instrumento de matar, algo así como si jugáramos con una pistola cargada y sin seguro. Añadiré algo, con lo que espero no escandalizar: los muertos en carretera son una contribución necesaria al sistema, el sistema necesita esos muertos, forman parte de su ingesta. Me explico: una de las patas que sostiene con más firmeza al sistema es el transporte privado, ligado a una industria de fabricación de vehículos y al despilfarro de energías fósiles (éste aspecto sólo, el de las energías fósiles, está detrás de las últimas guerras). Bastaría una ley como la que controla el consumo del tabaco para acabar con el problema. Junto, claro está, con una extensa y moderna red de transporte público y gratuito. Aunque eso supondría acabar con las multinacionales del petróleo y las de la fabricación de vehículos. Ahí le duele al sistema.

Dos palabras más sobre accidentes. ¿Son accidentes Fukushima o Chernóbil? ¿Por qué son diferentes el accidente de Spanair en Barajas y el accidente del metro de Valencia? 154 y 43 muertos, respectivamente. Sólo el primero está en un juzgado.

Se dice que todas las vidas valen lo mismo, pero vemos que no es cierto. Ya lo sabían las compañías de seguros y lo saben bien los políticos, que asisten al funeral por la muerte de un soldado y reducen la muerte en el tajo a una estadística gris, a pesar de ser dos “accidentes” laborales(5). La más cara y la más rentable es una muerte de ETA, no del terrorismo en general (ya vimos cómo se intentó achacar a ETA el atentado del 11M). Le vienen bien a los políticos, al poder en general y a la sociedad entera los asesinatos de ETA, porque con una muerte de ETA nos evitamos pensar, nos ponemos airados, eso sí, pero entregamos todo el poder de decisión a quien sabe de esto. Cualquier otra muerte nos interpela; un asesinato de ETA, no. Y que no pensemos es exactamente uno de los requisitos para la supervivencia del sistema.

Dos. La degradación y el envilecimiento progresivo de la ética y la estética colectiva y personal. Digo bien: ética y estética, porque hay una relación dialéctica(6). Si alguien se hubiera conmovido con la fotografía de Kin Phuc, cuando el 8 de junio de 1972 huía abrasada de su aldea en Vietnam, bombardeada con napalm por los americanos, habría acabado con la guerra de Vietnam en aquel momento y se habrían acabado todas las guerras. Pero tenemos anchas tragaderas, nos cabe cualquier fotografía y cualquier historia, aunque suceda en el portal de nuestra casa. Así hemos tenido Abu Graib y tenemos Guantánamo. Tuvimos la fotografía del niño desfallecido por el hambre junto a un buitre (que quizás condujo al fotógrafo a suicidarse posteriormente), pero tenemos Haití y Somalia, ésta última en situación ahora de hambre extrema. Nada nos afecta. Nos afectan las amenazas: de ahí, en parte, el terrorismo y de ahí la instrumentalización del terrorismo.

El fin justifica los medios. Con eso un grupo de fanáticos se lía a poner bombas por la independencia de Euskadi y el poder convierte la libertad, la democracia y los derechos humanos en una pantomima. Con eso y la teoría de la dictadura del proletariado se dio lugar al capitalismo de estado. Con eso y el leninismo, Stalin exterminó a sus opositores e instituyó una dictadura feroz en la URSS. Con eso, las dictaduras se han justificado y han justificado la persecución y la tortura. Ya sé que hay textos de ética donde se debate la afirmación. Incluso, en Oriente, hay textos budistas donde se razona y se defiende con matices. Yo creo que los medios condicionan y determinan los fines. Siempre. Entre ambos hay una indisoluble relación dialéctica. Los medios acaban destruyendo o mudando los fines y, con ellos, a sus protagonistas que se convierten en monstruos. O simplemente asesinos: Stalin quiso ser protagonista de una revolución, quiso ser un revolucionario, y fue sólo un asesino y un liberticida. Donde había ideas, ya no hay ideas, hay una pistola o una bomba lapa que sustituyen a los argumentos, la muerte es el argumento. Los gudaris devienen en monstruos, en asalariados matarifes.

Entiendo cómo surge ETA. Lo indicamos al principio. El franquismo le sirve de útero y la alimenta. Y ella alimenta al franquismo, en una loca espiral de acción/reacción que ambos necesitan. Y ETA ha servido a los herederos del franquismo. Nuestra Constitución y esta democracia pobre tienen algunas cuentas pendientes con ETA. Si ETA se hubiera disuelto el día siguiente de promulgarse la Ley de Amnistía, habríamos firmado otra Constitución seguramente. Aunque los GAL y la alianza entre los demócratas y la policía torturadora franquista para combatir a ETA no ayudó a su extinción, precisamente.

Los medios condicionan los fines; el miedo los borra. Quienes se comportan con violencia crearán una sociedad violenta. Quienes insultan construirán una sociedad en la que el respeto estará ausente. Quienes intimidan cimentarán una sociedad atemorizada. Quienes impiden hablar o recortan la libertad de expresión darán lugar a una sociedad autoritaria. Quienes agreden crearán una sociedad de enemigos.



Insisto: si no lo fue desde el principio, ETA ya sólo es una banda que actúa y se comporta como las mafias. Aunque digan que defienden ideas, ya no defienden ideas, es pura palabrería, luchan por su supervivencia como grupo. Sin embargo, el nacionalismo está en la base de ETA. Desde el nacionalismo y con la excusa del nacionalismo también se ha combatido a ETA. Así que digamos unas palabras sobre nacionalismo.

Cuando se nos explicaba el Alzamiento Nacional en las clases de historia se nos daba, entre otras, la razón del separatismo, el desmembramiento de la nación española. Fijaos, nos decían, hasta Cartagena quería separarse, quería ser un cantón. El profesor no conocía, seguramente, Suiza, adonde fueron muchos emigrantes de la España franquista, dividida precisamente en cantones. Y quizá no haya conocido a quienes, estando en AP, años más tarde, defendieron la autonomía para Segovia (sic), a partir del artículo 143 de la Constitución.

El nacionalismo es, a estas alturas de la historia, una aberración política, una aberración social, una aberración económica e, incluso, una aberración intelectual. Como es otra aberración el desprecio a otras lenguas, la imposición de la propia y la negativa a que otros se organicen social o políticamente de una manera diferente, como les venga en gana. ¿Por qué no Euskadi? ¿O Cataluña? ¿O Galicia? ¿O Andalucía? ¿Por qué España? ¿O Francia? ¿O Alemania? ¿Por qué hemos contribuido a desmembrar Checoslovaquia y Yugoslavia, provocando, incluso, la terrible guerra de los Balcanes? ¿Por qué nadie pone en entredicho Montecarlo, por ejemplo, con su príncipe fantoche? ¿Quizá por las mismas razones que hay una carrera de F1 como la hay en Valencia? ¿Por qué San Marino, Liechtenstein, Andorra y Luxemburgo? ¿Por razones fiscales? ¿Dónde está ahí el nacionalismo? ¿Alguien duda de que internet y Erasmus acabarán con el nacionalismo, todos los nacionalismos? El nacionalismo es una pieza política básica para sostener el capitalismo. ¿Cuánto creemos que le queda de vida a este ídolo de los pies de barro?



La excusa fue Bildu y hablamos de Bildu. Amenazamos con hablar de más cosas y, al final, hemos hablado de muchas cosas, no sé si conexas, quizá superficialmente de muchas. Lamento si hemos acabado por los cerros de Úbeda y hemos hablado de todo menos de Bildu. No. Bildu es un espantajo del lenguaje; mejor: un traspantojo del lenguaje político. Se habla de vida o de muerte, de libertad y democracia como si fueran valores absolutos, pero es mentira. Son valores relativos. No importa la vida, la muerte, la libertad, la democracia. Importan nuestros vivos y nuestros muertos, nuestro modo de ejercer la libertad y la democracia, aunque sean pequeñas y no sepamos bien lo que significan. Convertimos a cualquier cretino en un mártir simplemente porque es uno de los nuestros. Y nos escandalizamos de que los otros tengan sus mártires.

Termino: Bildu, o quien sea que represente al abertzalismo, es necesario para la paz. En lugar de pensar en ETA, habría que pensar en Gandhi. ¿Qué haría Gandhi? “No hay camino para la paz, la paz es el camino”.


NOTAS:

(1) Estadística anual de muertes 1999/2010 por accidentes de tráfico, violencia de género, accidentes de trabajo, militares y atentados de ETA.

AÑO
TRÁFICO
GÉNERO
TRABAJO
MILITARES
ETA






1999
4280
?
1104
3
0
2000
4295
?
1136
1
23
2001
4145
?
1030
1
15
2002
4026
?
1101
3
5
2003
4029
71
1020
74(*)
3
2004
3514
72
968
2
0
2005
3332
57
935
19
0
2006
3015
68
947
2
2
2007
2741
72
826
15
2
2008
2181
75
810
5
4
2009
1987
73
632
9
3
2010
1730
78
569
10
1

(*) En 2003 se produjo el accidente del Yak-42.


(2) Ley Orgánica 1/2004, 28/12, Medidas de protección integral contra la violencia de género. Ley 31/95, 08/11, Prevención de riesgos laborales. Ley seguridad vial, 2002. Ley de partidos políticos, 2002.


(3) A día de hoy, 20 de julio, ya han muerto 34 mujeres a manos de sus parejas; la última, una muchacha de 19 años, tras recibir una paliza de su novio.


(4) Aquí y aquí.


(5) ¿Por qué pone el sistema en primer lugar a sus guardianes y a sus gendarmes? Alguien diría que están al servicio de la “patria”, como si el PIB no se construyera con las aportaciones obreras. ¿Porque están al servicio de la patria o porque garantizan la pervivencia de “esa” patria? Cada día parece estar más claro que las fuerzas de seguridad no están al servicio de los ciudadanos sino para garantizar la continuidad del sistema.


(6) Si analizásemos algunos movimientos estéticos actuales, incluso musicales, quizá nos sorprendiéramos. Unos ejemplos de una estética degradada: Lady Gagá, Sálvame o La Noria de T5, las portadas de la prensa amarillista, la exposición de un perro a la entrada de una galería de arte, atado, sin comida y sin agua.

viernes, 15 de julio de 2011

Bildu (4)



Plusvalía(1) es el valor que el trabajo no remunerado del trabajador asalariado crea por encima del valor de su fuerza de trabajo y del que se apropia gratuitamente el capitalista. Vieja definición marxista para explicar los procesos de acumulación capitalista y la explotación de los trabajadores. Importante.

Septiembre(2), 1978. Palacio de Congresos de Madrid. IX Congreso del PCE. Nicolás Sartorius(3) sube a la tribuna del plenario. Me parece que habla sin papeles, aunque luego se publicará el texto de la intervención en la primera edición de Nuestra Bandera, la del mes de septiembre, poco más de veinte líneas, densas, muy densas. Entre los asistentes, Roberto Lertxundi, secretario general del EPK(4), antiguo militante de ETA junto a Mario Onaindía, que había sido juzgado por un tribunal militar en Burgos, en 1969. Nicolás Sartorius habla de terrorismo. Resumido, viene a decir: el poder es al capitalista lo que el terrorismo es a la plusvalía. Muy posiblemente nadie entendió nada o muy pocos entendieron el alcance de sus palabras, pero estaba dando las claves para una profunda reflexión sobre el fenómeno terrorista. No sobre la lucha revolucionaria, como las que tuvieron lugar en Cuba, Bolivia o Argelia, con diferente resultado, sino sobre el terrorismo, donde la población es instrumentalizada psicológicamente(5) con fines políticos (o delictivos: hoy cabría añadir delictivos, si nos fijamos en los fenómenos terroristas de México y Colombia, ligados al narcotráfico).

Es decir, el terrorismo es un instrumento de acumulación de libertad y democracia de las que el poder (no me refiero a los gobiernos, sino al poder, que no es exactamente lo mismo) se apropia, sustrayéndoselas al ciudadano. De otra manera: todo fenómeno terrorista conlleva una restricción de la libertad y una devaluación de la democracia, hasta acabar con ellas en algún caso. Dos ejemplos: las medidas de seguridad y, por lo tanto, en contra de la calidad democrática, adoptadas en el mundo tras el 11S, y el proceso de transición española, especialmente durante la famosa semana negra (24/01/77, asesinato de los abogados de Atocha), que estuvo a punto de embarrancar con un golpe de estado, por no recordar el 23F y otras fechas posteriores de grave inestabilidad democrática, que tienen su origen, en parte, en la persistencia del terrorismo. Item más: la LOAPA(6), aprobada en julio del 82, y la Ley de Partidos, aprobada tras el atentado de la T4, son legislaciones ad hoc, que sólo se justifican por el fenómeno del terrorismo.

El capitalismo jamás renunciará a ese sistema de acumulación amparándose en eufemismos como el derecho a la propiedad privada, cuando en realidad es un medio de explotación vil del ser humano, salvo que se le arrebate mediante la instauración(7) de un sistema social nuevo, porque es un mecanismo infalible para su subsistencia. Bien, pues el poder tampoco renunciará a la instrumentalización del terrorismo, le viene bien, o a fórmulas similares de amedrentamiento social, porque lo blinda frente a sistemas alternativos, le garantiza el mantenimiento del poder. Gandhi y la democracia son los peores enemigos del poder establecido.

Dice Jo Berry: “...hay quien percibe este proceso de hacerse amigo del enemigo como una amenaza. Los políticos lo temen”. Y añade: “Lo importante es convertir el dolor en algo positivo, pero para las víctimas no hay dos caminos idénticos, todos son distintos e íntimos”. [Nota: el poder nunca individualiza, siempre generaliza; individualizar implica escuchar y el poder no escucha, gestiona y administra].

Dice Pat Magee: “Yo ya sabía en la cárcel que en el futuro tendría que sentarme con mis enemigos de entonces: soldados británicos, lealistas, etc. Sabía que ellos formarían parte conmigo del proceso de paz para Irlanda del Norte”. [Nota: esto es justamente lo que la AVT y el PP niegan, no hay ninguna posibilidad de sentarnos juntos, la única posibilidad es la rendición o el exterminio, pero el exterminio, en el fondo, acaba con todos].

Recuerdo una buena película española de 2004: El Lobo, con Eduardo Noriega, José Coronado, Silvia Abascal y Jorge Sanz, entre otros. Narra la vida de Mikel Lejarza, un agente que se infiltra en las filas de ETA entre 1973 y 1975 y llega a la cúpula de la banda. Refleja bien las prácticas de ETA y de la policía franquista, su desprecio por los más elementales derechos, la caída al pozo de la infamia de ambos, la degradación ética o, mejor dicho, la ausencia de ética entre los terroristas y entre quienes los persiguen. Hay un momento en el que el trabajo del infiltrado podría precipitar el fin definitivo de la banda, pero la policía no actúa. Pareciera que escenifican un pacto de supervivencia, ambos se necesitan; en este caso, la policía y la cúpula de ETA. En general, son enemigos, o se comportan como enemigos, pero se necesitan. El poder sólo se perpetúa con procesos de restricción de la democracia y la libertad y éstos sólo son posibles con el miedo instalado entre las masas, instalado en su psicología.

Dice el zen(8): “La libertad no es un artículo de consumo. La libertad es el efecto acumulado de todas las elecciones libres que hacemos en nuestras vidas”. Erich Fromm(9) lo analiza magistralmente. Demuestra que el miedo a la libertad de los seres humanos les lleva a renunciar a los derechos más elementales ligados a ella, desde tomar las decisiones elementales sobre su vida, a construir el día a día y, en consecuencia, a construir su futuro. El miedo a decidir pone en las manos de otros la decisión. Esa dejación es el sustrato donde crecen y se asientan los dictadores, es decir, los fascismos. No es la única causa, claro está, hay otras económicas y sociales que han puesto de manifiesto historiadores y filósofos, especialmente los marxistas, consecuencia de la revolución industrial y las posteriores revoluciones sociales, pero es indiscutible que las causas psicológicas están en el origen del fenómeno del nazismo, por ejemplo. En mi opinión, también lo están en la base del terrorismo. Y por eso lo utiliza el poder como amenaza y espantajo. O más que como espantajo, que también, como trampantojo, para esconder la realidad, proyectando una imagen de ésta que sustituya a la realidad misma.

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres nos dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”, escribe Miguel de Cervantes (Don Quijote de la Mancha, II Parte, capítulo LVIII). Pero puntualiza Gandhi: “La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar de la libertad”. Seguramente no hablan de la misma libertad exactamente, porque pertenecen a culturas y períodos históricos diferentes, pero nosotros los entendemos y deberían tomar nota los terroristas y quienes se aprestan a combatirlos. Quien afirma y defiende que “la libertad, sin una autoridad fuerte e incólume, no es libertad al cabo de poco tiempo, sino anarquía” (Cánovas del Castillo), se arroga el derecho a definir en exclusiva la libertad y, por lo tanto, no es de fiar.

La democracia, no el terrorismo -el terrorismo es su salvavidas muchas veces-, es el peor enemigo del poder establecido. Dos ejemplos históricos que habría que examinar en ese sentido: Checoslovaquia, 1968, la Primavera de Praga; Chile, 1973, Salvador Allende y el golpe de estado sangriento de Pinochet. Desde orillas distintas (el “socialismo real” y el capitalismo) se propone un proceso democrático de avance a un socialismo en el que el ser humano sea el eje de la vida y la sociedad, es decir, democracia más profunda y “real” y extensión de la libertad, propuestas que, en algún sentido, podrían estar en la base de algunos aspectos que propone ahora el movimiento 15M. A ambos se les responde de la misma manera: la mordaza sangrienta. La derrota brutal de ambas es, me parece a mi, una prueba de que proponen el buen camino.

Un artículo(10) de Carlos Alonso Zaldívar sobre el 11S, publicado en su día en El País, da las claves del terrorismo de Al Qaeda: la miseria, la incomprensión, la desesperación, el odio, el fanatismo y, finalmente, la venganza. Nosotros no tenemos esa capacidad de síntesis y nos hemos alargado, aunque nos ha parecido necesario. A nuestro entender, como hemos tratado de apuntar, las causas del terrorismo de ETA conectan con la identidad política y cultural, incluida la lingüística, es decir, con una forma de nacionalismo, en colisión con el nacionalismo centralista o españolista, y, en último término, con la autodeterminación y la independencia, con la ausencia de libertad y democracia en España y, en particular, en Euskadi, y, finalmente, con la persecución política del franquismo. Quizá no fuera inconveniente añadir otras razones más psicológicas, como en el caso de Al Qaeda: desesperación, odio y venganza. La incomprensión de unos y el fanatismo de otros se dan por incluidos.

Sin embargo, nada de todo esto acaba de explicar la pervivencia de ETA más allá de la ley de amnistía del 77 y, sobre todo, apenas explica que el número de asesinados tras la muerte de Franco sea el 95% del total: 54 hasta el 20/11/75 y 802 a partir de esa fecha, 856 en total. Salvo que concluyamos que, a partir del 77, se desató en ETA la locura sangrienta, como hemos apuntado más atrás. Sobre todo, si a partir de 1979 Euskadi cuenta con un Estatuto de Autonomía que mejora con mucho el aprobado en la II República y, desde luego, supera las competencias obtenidas por el independentismo irlandés, tan alabadas por Batasuna y ETA.

Unos datos. En el referéndum sobre la vigente Constitución Española participó el 67,11% del censo, de los cuales el 88,54% fueron votos afirmativos, es decir, votó a favor de la Constitución Española el 59,33% del censo, algo menos de 2 de cada 3 votantes; exigua, pero mayoría absoluta. Sin embargo, en Euskadi la participación fue sólo de 44,65%, de la cual el 69,12% de los votos fueron afirmativos, es decir, el 30,86% del censo, menos de 1 de cada 3 votantes o, dicho en términos absolutos, votaron a favor de la Constitución 479.205 vascos frente al total de 1.552.737 censados. Un respaldo muy reducido. En relación con el Estatuto de Autonomía, escogieron la papeleta del SI el 90,3% de los votantes, que fueron el 58,8% del censo, es decir, votó afirmativamente el 53,1% del censo, una mayoría absoluta por los pelos.

Otros datos. La selecciones españolas deportivas, especialmente las de fútbol y baloncesto, jamás han jugado un partido en Euskadi desde la transición, a pesar de que algunos jugadores vascos suelen ser habituales en ellas. La presencia del rey es infrecuente en Euskadi -seguramente es la comunidad menos visitada con diferencia, aunque no tengo los datos exactos- y la última vez que estuvo en el parlamento vasco fue abucheado por los miembros presentes de Batasuna, que cantaron el Eusko Gudariak hasta que fueron expulsados por la policía vasca.

Si regresamos al cuadro de los resultados electorales en Euskadi de 1996 a 2011 que pusimos en nuestra primera entrega de esta serie, veremos que el voto PSOE/PP, es decir, el único no nacionalista y/o independentista apenas representa el 30% del electorado en el mejor de los casos (el 18,74% en las elecciones de mayo). 276.134 vascos votaron a Bildu, la opción política más próxima a ETA. ¿Hay 276.134 terroristas, o sea, el 15,97 de los vascos? Eso pretende afirmar Mayor Oreja y el núcleo duro del PP, del que no acaban de despegarse el PSOE, que los tiene como aliados en el gobierno de Euskadi. Sin embargo, parece más razonable decir que la democracia española no ha conseguido diseñar en todos estos años un camino en el que la mayoría de los vascos se encuentre comprometido y, sobre todo, se reconozca. No se ha sabido articular un discurso similar al de Jo Berry. Gandhi habría seguido sentado en la mesa de diálogo aun en medio de las bombas y los asesinatos. La democracia no ha sabido desacreditar la violencia de ETA; al contrario, la ha llenado de razones: primero, con los GAL y la persistencia de los métodos de la dictadura para perseguirlos (no olvidemos que en la lucha antiterrorista se mantuvo a la misma policía franquista) y, después, mostrándose reticente en el desarrollo del estatuto (22 años después de su aprobación, aún quedan competencias pendientes de traspaso).

Gandhi dijo: “Hay mi verdad y luego está la verdad”. En las últimas elecciones: 39.000 papeletas entre blancos y nulos, 629.000 abstenciones. Hemos dado importancia a estos datos porque indican el desencuentro entre la política y la sociedad española. 276.134 ciudadanos vascos que votan Bildu también tienen su importancia. Bildu no es ETA, aunque defiende los postulados soberanistas de ETA. Bildu no es una banda de asesinos, de terroristas, aunque alguno entre los de sus listas lo haya sido. 276.134 voces tienen su importancia, son 276.134 verdades; luego está la verdad, pero hay que encontrarla. Sólo se encuentra hablando.


NOTAS:

(1) Con lo que sabemos hoy, Marx debería corregir esa definición y ampliarla. El valor de los bienes no sólo se construye con sus costes -insumos, amortizaciones y mano de obra- y plus valía, sino de otros elementos que se camuflan bajo el epígrafe de costes y que no son sino otra forma de retribución capitalista, como la publicidad, los patrocinios, derechos de imagen, etc, que amplían, de una parte, los “empresarios” (empresario, desde este punto de vista, no sería sólo el que te emplea sino también Cristiano Ronaldo, el Madrid, el patrón de la F1, etc) y el concepto de plus valía. La plusvalía, así, no sólo es el valor de trabajo del que el empleador se apropia, sino el valor adicional que ha de asumir el trabajador para adquirir los bienes que consume. Al trabajador se le explota dos veces: como trabajador y como consumidor. Siempre me he preguntado por qué un bote de Coca-Cola vale 47 cts en el hipermercado, cuando su equivalente de zarzaparrilla se vendería por la 1/4 parte. Algún día lo calcularemos.

(2) Escribo de memoria, puedo estar trabucando fechas. No tengo los documentos a mano.

(3) Dirigente de CCOO y PCE, juzgado y condenado en el proceso 1001/72 por el Tribunal de Orden Público franquista, como miembro y dirigente del sindicato, junto con toda la dirección de CCOO, incluido Marcelino Camacho. Fue condenado a 19 años por el TOP, aunque luego el TS rebajó la sentencia a 5 años. El año 1977 Juan Carlos indultó a todos los condenados en el proceso. El juicio se celebraba en el momento del asesinato de Carrero Blanco lo que explicaría el exagerado número de años de las penas.

(4) Partido Comunista de Euskadi.

(5) Escribo psicológicamente, no sicológicamente, respetando la raíz griega. En otros textos anteriores he prescindido de la p, pero se ha quejado mi hija y con razón, aunque lo autorice la RAE.

(6) Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico, que, tras los recursos presentados ante el TC por el Gobierno Vasco, la Generalitat de Catalunya, CiU y PNV, y la sentencia de éste declarando inconstitucionales algunos artículos, se convertiría en la Ley 12/83 del Proceso Autonómico.

(7) Democrática, con toda seguridad, y progresiva, muy probablemente. Nunca ningún sistema ha cambiado de la noche a la mañana: ni la toma de la Bastilla o la del Palacio de Invierno produce milagros. Ese fue el error de la revolución francesa, y se produjo el advenimiento de Napoleón, y el de la revolución soviética, y se produjo la caída del muro de Berlín.

(8) La Geometría de la Conciencia, Enseñanzas místicas de Pitágoras, Osho, Edaf.

(9) El miedo a la libertad, Erich Fromm, Edaf.

(10) Carlos Alonso Zaldívar, Morir matando, El País, 16/09/2001.

miércoles, 13 de julio de 2011

Bildu (3)

Jo Berry y Pat Magee


A la muerte de Franco, este bloguero andaba por Melilla haciendo el servicio militar. Un día nos llevaron a realizar ejercicios de tiro a Rostrogordo. No era la primera vez que disparaba un fusil. Ni sería la última. También dispararía una pistola, un subfusil, una ametralladora, un mortero y un cañón sin retroceso. Pero sí fue la primera vez en que el bloguero tomó consciencia. Las dianas eran unas siluetas blancas, perfiladas con negro, que se situaban a 50, 100 y 200 metros. Apuntar, apretar el gatillo, disparar. Es fácil. Hay que ser muy torpe para no acertar en el blanco. Salvo que imagines que el blanco podría ser un ser humano. En el fondo, piensas, es un adiestramiento para disparar luego a seres humanos. Entonces entiendes ciertos eufemismos, como “blanco” y “bajas”. No se habla de muertos, se habla de bajas. Se habla de enemigo. Y te sudan las manos y tiemblas de miedo, no porque imagines que en el otro lado podría haber otro fusil apuntándote, sino porque la bala, la que tú disparas, ese pequeño proyectil, que con su impacto hace un agujero en el blanco, podría estar haciendo un agujero en la piel de alguien semejante. Aquello está diseñado para agujerear a la gente, piensas. Te imaginas matando. Y descubres que, con ese ejercicio, se devalúa el ejercicio de matar y se devalúan todas las muertes, es decir, se devalúan todas las vidas, ninguna vida es importante. Hay un momento en el que el hombre decide despreciar la vida de otros hombres en nombre de no se sabe qué razones. O sin razones, que no se sabe qué es peor.

Recuerdo ahora las preguntas que hacíamos en la entrada anterior a quienes estuvieron en los pelotones de fusilamiento y a quienes apretaron un día el gatillo a sangre fría para reventar la cabeza de un ser humano. Ante esta anécdota, nos repetimos las preguntas. Éstas: 1. La muerte, ¿es un forma de hacer justicia? ¿Qué repara? 2. ¿Qué piensan los ejecutantes antes, durante y después de apretar el gatillo? ¿Qué piensan hoy, si viven todavía? ¿Piensan? Para quien mata o tortura ninguna vida tiene importancia. En ningún sentido. Ni en cuanto a su significado básico (por eso se la arrebata) ni en cuanto a las pequeñas rutinas diarias que suponen vivir, porque tienen que ver con la libertad. La libertad para él no pasa de ser una palabra. La vida, otra palabra. Quien mata o tortura sólo puede ser funcionario. Es posible que tenga pareja, tendrá padres, hermanos, puede que lo consideren una persona afectiva y que se comporte como si lo fuera, es posible que trate bien a su perro, si lo tiene, pero no es de fiar. Quien siente tanto desprecio -o quien siente tan poco aprecio- por la vida como para arrebatarla no es de fiar. Cualquier día el arma puede volverse contra su pareja, contra sus padres o hermanos, contra su perro. Yoyes y Pertur podrían decir algo al respecto. La vida es el último bien que protege la libertad. La pregunta es: ¿hasta cuándo una sociedad puede permitirse que una vida no tenga importancia? ¿Durante cuánto tiempo y con qué razones una sociedad adormece sus conciencias?

Me contaron una vez que el humo de la pólvora tiene un efecto enardecedor y el de la grifa, euforizante. No lo sé. Ni he disparado desde una trinchera ni he fumado esa hierba. Sin embargo, los legionarios que combatían contra el Frente Polisario a principios de los 70 en el Sahara disponían de suministro abundante de cáñamo. Quizás hay un punto en el que la conciencia se borra, tiene que haberlo, y en ese punto el ser humano que abates sólo es un blanco(1) en el campo de tiro de Rostrogordo.



Jay Allen fue un periodista americano que actuó como corresponsal para diversos medios e informó de la Guerra Civil Española y la II Guerra Mundial. Cuando se produjo el fracasado golpe de estado del 18 de julio de 1936 estaba en Torremolinos. Tras diversos avatares, consiguió entrevistar a Franco, en exclusiva, en Tetuán, el 27 de julio. Paul Preston(2) trascribe el artículo que Jay Allen publicaría en Chicago Tribune, y dice: “Al preguntarle cuánto tiempo continuarían las matanzas tras el fallido golpe de Estado, Franco respondió: «No puede haber ni compromiso ni tregua. Continuaré preparando mi avance hacia Madrid. Avanzaré. Tomaré la capital. Salvaré a España del marxismo cueste lo que cueste… Pronto, muy pronto, mis tropas habrán pacificado el país y todo esto habrá sido sólo una pesadilla». Cuando Allen inquirió: «¿Significa esto que tendrá que matar a media España?», Franco, sonriendo, respondió: «He dicho cueste lo que cueste»”. Paul Allen publicaría luego un reportaje en el mismo periódico titulado Slaughter of 4000 at Badajoz. City of horrors, es decir, Matanza de 4000 en Badajoz, ciudad de los horrores.




El 20 de enero de 1969 moría Enrique Ruano(3), detenido tres días antes por repartir propaganda política, estudiante de derecho, en el trascurso del registro de una vivienda en Príncipe de Vergara, de Madrid. Al día siguiente, ABC publicaba una crónica calificándolo de suicidio. De hecho el cuerpo había caído por la ventana para estrellarse en el patio interior. Hay pruebas de que fue torturado y asesinado durante el interrogatorio. En el registro de su domicilio, encontraron un diario que fue usado para montar la hipótesis del suicidio. Manuel Jiménez Quílez, director general de prensa en el Ministerio que dirigía Manuel Fraga Iribarne, fue el encargado de urdir la patraña. Llamaron a ABC, dirigido por Torcuato Luca de Tena, y encargaron al periodista-policía Alfredo Semprún el reportaje del suicidio. Un editorial ABC del 22 de enero decía: “Enrique Ruano, de cuyo suicidio dimos cuenta en nuestro número de ayer, ha sido en efecto, una víctima, pero no de la Policía, sino de quienes le arrastraron fuera de la ley por haber utilizado para la acción subversiva a un pobre muchacho, tocado de una clara y típica psicopatía, convirtiéndolo en un desarraigado, lo cual le llevó a consumar su triste propósito suicida”.

Manuel Fraga llamaría al padre de Enrique Ruano para amenazarlo y que así dejara de protestar. Fraga le recordó que “tenía otra hija de la que ocuparse”.

Los policías que lo asesinaron fueron luego condecorados e, incluso, tuvieron destinos importantes tras la transición, en los gobiernos de Felipe González.

Sin embargo, no fueron sus asesinos los únicos que lo mataron. Intervinieron periodistas, el director de un periódico, jueces, fiscales, forenses, políticos para manipular y reescribir los hechos, y destruir también su memoria.




Jo Berry era hija de sir Anthony Berry, miembro del parlamento británico y del partido conservador inglés, asesinado por el IRA en el atentado del Grand Hotel de Brighton, en 1984. Pat Magee fue el militante del IRA que colocó esa bomba. Pasó 13 años en la cárcel y salió amnistiado por el Acuerdo de Paz de Viernes Santo, de 1999.

Admiradora de Gandhi, Jo Berry se propuso superar el odio y comprender. El encuentro fortuito en Londres con un irlandés que había perdido a su hermano en un control del ejército británico le ayudó a ponerse en el lugar de los irlandeses de Belfast. Cuando supo que Magee estaba libre, quiso conocerlo. Y se encontraron en el año 2000. Después de unas horas de tensión, Magee abandonó los argumentos políticos que estaba usando para explicar sus razones y, de repente, dijo: “Me gustaría escuchar su dolor y su ira. ¿Qué puedo hacer para ayudarla?” Y hablaron durante una hora más. Desde entonces participan juntos en cualquier iniciativa por la paz en Irlanda o cualquier otro sitio del mundo.

Cuando le preguntan por el arrepentimiento o el perdón, dice Jo Berry:

“...Perdón es una palabra difícil. (…) El perdón es un viaje. Pero no tengo nada que perdonar. Yo no entré en este proceso para cambiar a Pat. Para mí no se trata de perdón sino de conocimiento. A veces, después de escuchar la historia de Pat, creo que he comprendido con tanta claridad su vida que no queda nada que perdonar y que, de haberla vivido, yo habría hecho las mismas elecciones que él. Todos somos seres humanos involucrados. Yo también estoy involucrada en el conflicto al formar parte de un país que no escuchaba y diabolizaba al otro”.

Y dice Pat sobre su pasado en el IRA:

“Yo no soy pacifista, pienso que en la situación en la que estábamos no teníamos otra opción que la que elegimos, pero hoy es distinto, ahora podemos construir. Dediqué casi 30 años de mi vida a esa lucha, 17 de ellos en la cárcel, que para nosotros era otro frente de lucha. Estoy encantado de haber salido de este conflicto, de tener otras opciones ahora. Y sí, creo que el conflicto armado abrió estas posibilidades, lo defiendo. Es muy duro decir esto al lado de Jo. En el otro extremo está el lado humano del conflicto. Ahora estoy en eso”.



Luis Antonio González Pacheco, alias “Billy el Niño”, policía estrella de la BPS, que ahora rondará los 65 años, solía decir a sus torturados de Sol: “No es nada personal, yo no tengo nada contra ti. Sólo es mi trabajo. Si mandaran los tuyos, yo haría para ti este mismo trabajo, e interrogaría a los otros”. Esto no tiene nada que ver con las palabras de Jo Berry cuando dice que ella habría hecho las mismas cosas de Pat de haber vivido su vida. Sólo es la degradación que de la vida hacen los miserables, la extensión de la abyección como tinta de calamar.



El día que supe que ETA había matado a Melitón Manzanas no sentí repudio alguno, lo entendí. Era su segundo asesinato, 1968. Melitón Manzanas era el jefe de la BPS en San Sebastián, conocido por su especial saña en las torturas e interrogatorios. No sé si llegué a alegrarme, pero lo entendí. Hubo mucha gente que brindó de alivio.

El día que asesinaron a Carrero Blanco, en 1973, estaba en el hospital, reponiéndome de una operación de sinusitis del día anterior. Me llamaron por la mañana, un rato después del atentado. Mi amigo pasaba por la zona a esa hora todas las mañana, camino de la Escuela de Navales. Me dijo: ha pasado algo, un atentado. Y supe que había muerto Carrero Blanco. Y pedí el alta voluntaria. No me la querían dar, no estaba bien todavía, pero insistí, quería celebrarlo, aquella muerte sí quería celebrarla. De una forma ingenua, tal vez, viendo Chacal, que entonces la ponían en el Palacio de la Música, de Gran Vía. Los cines estaban cerrados, España estaba de luto. En las primeras páginas de los periódicos ponían la fotografía del ogro. Después, cuando he visto la película sobre el atentado -Operación Ogro-, he sentido ese tonto regocijo de quien ve héroes en los protagonistas. Y los protagonistas eran de ETA. Nunca fui etarra ni estuve cerca de ellos, pero entiendo. Hubo mucha gente, en España y en el exilio, que lo celebraron con cava.



Hace muchos años leí un libro de historia de España escrito por un hispanista francés. Se titulaba así: Historia de España. No recuerdo el nombre del autor ni recuerdo la editorial, pero tengo su imagen nítida en mi memoria. Es uno de esos libros que alguien te quita de tus estantes y no lo vuelves a ver nunca jamás. Lo compré porque me llamó la atención su enfoque a base de parejas de personajes. La época actual la llamaba: José Antonio y García Lorca, es decir, interpreto yo, la barbarie y la cultura, las pistolas y la poesía. Antonio Machado había formulado la dicotomía de otra manera.



(1) Un blanco o un puto etarra, un moro de mierda o qué sé yo, cualquier apelativo que nos salve de caer en la sentina y de considerarnos vulgares asesinos, miserables, sin principios. Eso es, lo primero es acabar con ellos con las palabras: en lugar de nombre, basta un insulto o un eufemismo.

(2) Amenazados, ametrallados e inspirados: Corresponsales extranjeros en la Guerra Civil Española, Paul Preston, Centro Virtual Cervantes.

(3) La luz crepuscular, Joaquín Leguina, Alfaguara.

domingo, 10 de julio de 2011

Bildu (2)



El 26 de abril de 1937 la Legión Cóndor alemana, con apoyo de la Aviación Legionaria italiana, llevó a cabo un ataque aéreo sobre Guernica. Participaron 31 bombarderos y 36 cazabombarderos. No era el primero ni sería el último bombardeo sobre población civil que llevarían a cabo los sublevados contra la república. El ataque comenzó a las 4'30 de la tarde y duró 3 horas aproximadamente. Guernica tenía 5.000 habitantes y al menos 126 perdieron la vida, aunque algunos lo cifran entre 200 y 300 y otros alargan la cifra hasta los 1.000. Los incendios provocados duraron hasta el día siguiente y la población quedó prácticamente destruida. A partir de las noticias de este horror, Picasso pintó uno de sus cuadros más célebres, El Guernica, que se ha convertido en un símbolo de paz. Franco dejó una advertencia a todo el pueblo vasco con la destrucción de su capital histórica. El histórico árbol de la Casa de Juntas, la propia Casa de Juntas y el puente que dijeron pretendían derribar los aviadores resultaron indemnes. A los pocos días, las tropas rebeldes ocuparon el pueblo y quemaron los archivos de la iglesia de Santa María.

El 27 de septiembre de 1975 fueron fusilados en Madrid, Barcelona y Burgos José Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo Sollas y Ramón García Sanz, militantes del FRAP, junto con Juan Paredes Manot y Ángel Otaegui Etxebarria, de ETA. Antes se habían celebrado los correspondientes consejos de guerra sumarísimos: en Burgos, por el asesinato del cabo del Servicio de Información de la Guardia Civil Gregorio Posadas Zurrón; en Barcelona, por la muerte del policía Ovidio Días López, en el trascurso de un atraco al Banco Santander, y en Madrid, por los asesinatos del policía Lucio Rodríguez y del teniente de la Guardia Civil Antonio Pose. A finales de año, Rosa León publicaría un disco titulado Al Alba con una canción del mismo título, escrita por Luis Eduardo Aute, símbolo de la desolación y la rabia por las muertes. Franco moriría el 20 de noviembre.

El párroco de Hoyo de Manzanares, que asistió a la ejecución de los miembros del FRAP, haría el siguiente relato:

“Además de los policías y guardias civiles que participaron en los piquetes, había otros que llegaron en autobuses para jalear las ejecuciones. Muchos estaban borrachos. Cuando fui a dar la extremaunción a uno de los fusilados, aún respiraba. Se acercó el teniente que mandaba el pelotón y le dio el tiro de gracia, sin darme tiempo a separarme del cuerpo caído. La sangre me salpicó”.

Dice el diccionario de la RAE que fusilar es “ejecutar a alguien con una descarga de fusilería”. En aquellos fusilamientos participaron policías y guardias civiles, todos voluntarios. Siempre me he hecho dos preguntas: 1. ¿Aquello era justicia? 2. ¿Qué pensaban los ejecutantes antes, durante y después de apretar el gatillo? ¿Qué piensan hoy, si viven todavía? ¿Piensan?Después, cuando he recordado los asesinatos a sangre fría de Miguel Ángel Blanco, Ernest Lluch y Francisco Tomás y Valiente, por ejemplo, me he preguntado cosas similares respecto de sus asesinos. Y siempre he sentido el desasosiego y la náusea de que es así como se escriben el odio y la venganza. Y he pensado que el odio y la venganza son palabras que describen bien buena parte de la historia vasca hasta nuestros días.

El período entre esas dos fechas (26/04/37 y 27/09/75) condensan lo fundamental, creo yo, de la historia de Euskadi, la que mejor explica la Euskadi actual, probablemente. Conocerla ayuda a entender esos 40 años, también a entenderemos, y nos ayuda a entender también a partir de entonces, el Euskadi posterior a la dictadura, aunque la historia desde el 15/10/77 (ley 46/77 de amnistía) se parezca más a un disparate sangriento. El 15/10/77 convierte definitivamente a ETA en una organización mafiosa, desprovista de todo contenido político, aunque antes fuera otra cosa.

La historia de ETA no es la historia de Euskadi, ni la de Euskadi, la de ETA, aunque ambas se solapen y condicionen. Desde luego, Euskadi no sería la misma sin ETA. Ni España, con toda seguridad. Ni nosotros. Yo no sería el mismo seguramente, porque ETA me empujó en su día a una profunda reflexión de mis ideas sobre violencia y acción política. Hubo un día en que violencia y acción política eran lo mismo para muchos (para los movimientos de liberación y emancipación, por ejemplo) y hubo un día, mucho más reciente, en que violencia y acción política terminaron por ser incompatibles.



A principios de los 50, en España continuaba la hambruna -aunque había acabado el racionamiento-, desaparecían los últimos maquis -aunque el último moriría en 1965- y Franco empezaba a tener aceptación internacional (no digo reconocimiento, digo aceptación, aunque quizá tenía también reconocimiento de algunos, como nuevo cruzado contra el nuevo infiel del comunismo): firmó el Concordato con Roma, entró a formar parte de la ONU y cerró la década recibiendo a Eisenhower. En Euskadi se había hecho desaparecer todo rastro del autogobierno establecido en el período republicano, especialmente en Vizcaya y Guipúzcoa, que se habían mantenido fieles a la república, mientras que Álava y Navarra se había puesto de lado de los rebeldes, por lo que conservaron sus fueros. La lengua sería uno de los elementos de esa represión: el vasco era el elemento vehicular exclusivo de bastantes zonas alejadas del desarrollo industrial, ligadas al caserío de interior, especialmente. Franco, que nunca convencerá más que a sus compinches (y no siempre), se consolida mediante la imposición brutal de un sistema autoritario.

El aparato represivo era elemental pero eficaz, basaba sobre todo su eficiencia en la crueldad. El ejército y la policía estaban al servicio del estado fascista, no del estado. Unos tribunales especiales, al principio, y un Tribunal de Orden Público, después, garantizaban la persecución judicial de los demócratas. Y un servicio de información militar y una brigada político-social (BPS) dentro de la policía eran los instrumentos de esa persecución. Dentro de la BPS hubo individuos especialmente significados por su brutalidad, sobre todo en Euskadi, Madrid y Cataluña. La fama de torturadores de algunos llega a nuestros días.

Las primeras huelgas, especialmente la del tranvía en 1951 en Barcelona por el aumento del precio del billete, inauguraba una nueva forma de resistencia y oposición al franquismo que habría de resultar decisiva para la reconstrucción del tejido político y sindical desmantelado por la guerra civil, al que ya se incorporaban los jóvenes estudiantes demócratas. De los partidos tradicionales, sólo PNV, en relación con Euskadi, y PCE tenían presencia y actividad en el interior, en el caso del PCE muy significativa.

La guerra de Corea consolidaría el concepto de Guerra Fría para definir la confrontación entre los dos países más poderosos, EEUU y URSS, que también representaban dos modelos de sociedad y, sobre todo, de estado, y que sólo se superaría con la caída del muro de Berlín en 1989, con las consecuencias que todos vivimos en nuestras carnes estos días. Se consolida una dicotomía universal en la que la violencia adquiere un papel relevante, casi exclusivo, para dirimir las diferencias. No es ya que los estados se reserven, de acuerdo con una más que discutible doctrina general, el uso de la violencia para defender a la sociedad de sus adversarios o enemigos, es que la violencia se convierte en una arma en sí misma, como práctica concreta o como amenaza (el terror nuclear -mira, un modo, también, de terrorismo- fue un modo de garantizar la cohesión social tras las élites de gobierno). La violencia será el medio de expresarse las relaciones internacionales, las de los estados con los individuos y, desde luego, la de los movimientos de liberación o emancipación que iban surgiendo.

Aunque Gandhi había fallecido en 1948, asesinado precisamente por uno de sus correligionarios, aunque su movimiento pacifista había conseguido su objetivo primero, que fue la independencia de la India, Gandhi era un desconocido. No hay un camino hacia la paz, había dicho, la paz es el camino, pero la paz se construía sobre el terror de las armas. Sólo la guerra del Vietnam (1964-1975), el fracaso o enquistamiento de algunos movimientos de liberación (Bolivia, Congo, Angola,...), la muerte del Che, como símbolo de una forma de entender el mundo y transformarlo mediante la revolución armada, y, sobre todo, el movimiento hippie (quizá como consecuencia de todo ello) y la aparición de una juventud que sólo conocía la última guerra por los libros de texto, aunque hubiera sufrido sus secuelas, permitió entender que los enemigos no estaban al otro lado de ninguna parte(*), sino donde la paz esté ausente y las personas no tengan valor ni reconocimiento por sí mismas, donde el ser humano no sea el centro. Aquel pacifismo un poco ingenuo, hermano del 68, quizá esté en la raíz del 15M, junto con M68; está, desde luego, en la lenta reflexión que algunos hemos hecho y nos ha traído hasta aquí.

En 1956 se celebra el XX Congreso del PCUS, donde Khruschev presenta su célebre informe denunciando las terribles prácticas del estalinismo. El PCE aprueba la política de reconciliación nacional para superar el trauma de la guerra civil e instaurar la democracia. Y el PCI (Partido Comunista Italiano) inicia una revisión (ojo, revisión en sentido etimológico, de examinar cuidadosamente o examinar de nuevo algo, sin el significado peyorativo del que le dotan conceptos como el del revisionismo histórico, ideológico o programático). Y se produce la revolución búlgara contra el estalinismo y por la democratización, que se resolvió con la invasión del país por las tropas soviéticas.

El 01/01/59, las tropas revolucionarias, comandadas por Eloy Gutiérrez Menoyo, entran en La Habana, y las comandadas por Fidel Castro, en Santiago. Ha triunfado la revolución cubana y ha sido depuesto el dictador Fulgencio Batista, que huiría del país el 31/12/58 hacia Santo Domingo, otro bastión de la corrupción, el nepotismo y el autoritarismo. Es el primer éxito de los movimientos de liberación o independencia que se vienen desarrollando durante la década en bastantes países del tercer mundo, movimientos armados todos ellos, como el de la guerra por la independencia de Argelia.

Resumido, éste es el contexto en el que surge y se desarrolla ETA. Es el espejo en el que un grupo de jóvenes se mirará para constituir un grupo de resistencia y lucha armada contra la dictadura. No hay una potencia invasora y ocupante, como en Argelia, pero sí hay una fuerza reaccionaria que ha borrado su autogobierno y pretende acabar con su identidad. No hay dictador pelele, como en Cuba, pero sí hay una dictadura feroz que ha reducido a escombros un período de grandes esperanzas como el período republicano. La España moderna había sido enterrada en su día en las Cortes de Cádiz por un rey (curiosamente, reclamado por el mismo pueblo que se había levantado contra el invasor francés) que se había puesto a la cabeza del conservadurismo y la inquisición, y Franco quería asegurarse de que la resurrección que la república había alentado nunca se produciría.

A principios de la década, se organizó en Bilbao un grupo universitario de estudio llamado Ekin (acometer, en euskera) que organizaba charlas y cursos clandestinos sobre historia de Euskadi y sobre euskera, que acabaría entrando en contacto con EGI, la organización juvenil clandestina del PNV. En 1956 ambas organizaciones se fundieron y redactaron una ponencia conjunta para el primer Congreso Mundial Vasco, celebrado en París ese año, que apostaba por el relevo generacional del PNV, dirigido por los nacionalistas exiliados tras la guerra civil. Este debate dio lugar a la expulsión de un sector de la organización juvenil, EGI, y a la constitución, en 1958, por parte de los escindidos, de una organización llamada Euskadi ta Askatasuna (Euskadi y Libertad, en euskera), que propugnaba una estrategia de acción directa, aunque todavía no se hablaba de lucha armada, inspirada en los movimientos del tercer mundo. En su primera asamblea, celebrada en 1962 en un monasterio benedictino francés, se habló de generacionismo histórico, del euskera como clave de la nacionalidad (en lugar de la raza, propio del PNV de Arana: vasco, para estos jóvenes, es quien vive y trabaja en Euskadi), la aconfesionalidad (aunque tomaban la doctrina de la Iglesia como base para su programa social), el anticomunismo ideológico y la independencia de Euskadi, compatible con el federalismo europeo. Su primera acción violenta se había producido el 18 de julio de 1961, cuando intentaron hacer descarrilar un tren con voluntarios franquistas que se dirigía a San Sebastián a conmemorar la fecha. El marxismo-leninismo vendría mucho más tarde, no se plantearía hasta la II Asamblea, en 1962, para resumir lo que sería finalmente su objetivo de una Euskadi socialista, reunificada (las tres provincias conocidas, Navarra y las provincias francesas) y euskaldún.

Las dos almas, la nacionalista (o independentista), ligada a sus raíces en el PNV y el territorio, y la revolucionaria, ligada al movimiento obrero y, finalmente, como hemos dicho, al marxismo-leninismo, estarán siempre en el debate de su identidad y producirá escisiones y enfrentamientos, algunos de los cuales se resolverán con la integración de algunos sectores en nuevas formaciones políticas (como Aralar) y otras no tan nuevas (como PSOE y PCE).



Estos fueron los muertos de ETA, salvo error en la transcripción o en mis fuentes:

Hasta el 20/11/75: 1968, 2; 1969, 1; 1972, 1; 1973, 6; 1974, 18; 1975, 16. Es decir, 54 asesinatos en total hasta el día de la muerte del dictador, fundamentalmente miembros de la seguridad del estado. A destacar: el asesinato de Melitón Manzanas, inspector de la BPS, conocido por su especial saña en las torturas, San Sebastián, 1968; el asesinato de Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno, Madrid, 1974; bomba en la Cafetería Rolando, de la calle Correo, lateral de la DGS, Madrid, 13 muertos.

Desde el 21/11/75: 1975, 1; 1976, 18; 1977, 12; 1978, 64; 1979, 84; 1980, 93; 1981, 32; 1982, 41; 1983, 44; 1984, 32; 1985, 38; 1986, 41; 1987, 41; 1988, 20; 1989, 19; 1990, 25; 1991, 46; 1992, 26; 1993, 14; 1994, 13; 1995, 15; 1996, 5; 1997, 13; 1998, 16; 1999, 0; 2000, 23; 2001, 15; 2002, 5; 2003, 3; 2004, 0; 2005, 0; 2006, 2; 2007, 2; 2008, 4; 2009, 3; 2010, 1; 2011, 0. Es decir, 802 asesinatos desde el día de la muerte de Franco, entre miembros de la seguridad del estado, políticos, empresarios y civiles en general. A destacar: coche bomba, esquina Juan Bravo con Prícipe de Vergara, Madrid, 1986, 5 muertos; coche bomba, plaza República Dominicana, Madrid, 1986, 10 muertos; coche bomba, Hipercor, Barcelona, 1987, 21 muertos; coche bomba, casa cuartel Guardia Civil, Zaragoza, 1987, 11 muertos; coche bomba, casa cuartel Guardia Civil, Vic, 1987, 10 muertos; coche bomba al paso de un furgón del ejército, López de Hoyos, Madrid, 1993, 7 muertos.



Cuento una anécdota. Conozco bien a quien me la refirió y no tengo ninguna duda sobre su veracidad. Hasta no hace mucho tenía en la cabecera de su cama un cuadro con el Corazón de Jesús y, en su mesita, tres fotografías con Franco, José Antonio y Blas Piñar. Trabajaba para el duque de Albuquerque, de acendrado fervor franquista, un amor casi tan intenso como el que dispensa a sus caballos. Sucedió en San Sebastián, seguramente en época de carreras, finales de los 60, verano. Franco había decidido visitar la capital donostiarra y la gente se agolpaba en las aceras para ver pasar la comitiva, en San Sebastián también había fervorosos franquistas, o compañeros de viajes del franquismo, de esos que se amistan con dios o con el diablo, dependiendo de la dirección del viento que sopla. Al borde de las aceras, en la calzada, hileras de soldados a intervalos de metro o metro y medio. De repente, los soldados se giraron hacia la acera, de cara a la gente, con el fusil en prevengan, con un ruido sordo y seco, no sabe el testigo si resultado de los golpes de sus botas al colocarse, del ruido de los seguros de las armas al soltarse o de ambos al tiempo. El susto sobresaltó tanto al testigo que sufrió un mareo y ya no vio pasar la comitiva. Por la noche, él se encargaría de lavar su ropa interior en el lavabo, llena de zurrapas.

Hay anécdotas que debieran tener la categoría de parábolas. Ésta es una de ellas. Demuestra cómo un hombre convierte a todo un pueblo en su enemigo. Un pequeño grupo consiguió ese milagro. En parte y quizá por ello, ese pequeño grupo contó con la complicidad y la protección de buena parte de la población vasca. Hasta muy tarde no sería considerado internacionalmente como banda terrorista.


(*) Mayo del 68, todos los mayos del 68, el francés y sus especulares, el checoslavaco y el mejicano, tal vez  fuera también un modo de mostrar el hartazgo de una generación antes ese mundo, una manera de decir, también, hay otros caminos necesarios y uno de ellos es el de examinarnos a nosotros mismos y afrontar y resolver nuestras contradicciones, nuestras miserias, nuestras injusticias, nuestra falta de libertad y nuestra insuficiente democracia.

viernes, 8 de julio de 2011

Bildu (1)



En un comentario sobre la entrada “La resaca electoral”, una amiga dice: “Te has dejado lo de Bildu y los resultados que ha obtenido, que para mí no tiene nombre...” No me lo dejé, es que no era un tema de resaca electoral. Va más allá. Tampoco creí que debiera ser el centro de la reflexión, ni de comentario siquiera, en ese momento. Ni tampoco en éste. El núcleo de la reflexión, tras los resultados electorales y en el momento actual, quizá debiera ser el siguiente: las cifras contundentes obtenidas por el PP, a pesar de la corrupción y de la crisis económica, cuyo origen está en las políticas neoliberales que el PP representa; el fracaso estruendoso de la izquierda, de toda la izquierda, incapaz de encontrar un discurso propio, y, en consecuencia, de plantear soluciones alternativas a las del FMI y la UE, y, sobre todo, el fenómeno 15M. Del 15M ya hemos hablado unas pocas veces, más desde la emoción que desde la disección, y seguiremos hablando, porque esta bitácora es tributaria del quincemayismo, sin quincemayismo no habría bitácora. De la incapacidad de la izquierda reflexionaremos en una próxima entrada, con motivo del enésimo manifiesto de un autodenominado grupo de intelectuales inquietos. Y buscaremos ocasión para reflexionar sobre los resultados de la derecha. Por otra parte, ya se han constituido los ayuntamientos, diputaciones y demás órganos de gobierno locales derivados del 22M y no se ha producido ninguna hecatombe, aunque hubo catastrofistas que la anunciaron, sino que todo se ha desarrollado con la normalidad que era de esperar en una sociedad moderna. De producirse alguna hecatombe, acontecerá a medio plazo y seguramente estará relacionada, esencialmente, con la irrupción arrolladora de la derecha y la desaparición de la izquierda del poder local, no con la presencia de Bildu en los ayuntamientos. Las consecuencias de los resultados del 22M en la política española están por ver, pero ya prevemos, sin ser profetas, efectos muy negativos y de muy largo alcance.

Así que hablemos de Bildu (recogidos, reunidos, agrupados, en euskera) ahora que ha pasado un tiempo.

Es un reto interesante el que lanzó mi amiga. Porque hablar de Bildu conduce a reflexionar sobre democracia, libertad, terrorismo, nacionalismo, derechos humanos, quizá de sicología social (Erich Fromm se pondría las botas) y, desde luego, de hipocresía y cinismo. Conduce a reflexionar, por extensión, sobre los momentos convulsos que vive ahora el mundo, aunque parezca exagerado, con la democracia y la libertad en entredicho en todas partes, en franco retroceso desde luego -nunca han estado más débiles la democracia y la libertad en el mundo; de ahí la frescura de un movimiento como el 15M y otros movimientos paralelos en el norte de África y Europa-, acosadas por el terrorismo, los mercados y las guerras, que parecieran haberse compinchado, como instrumentos de dominación -tres jinetes para un apocalipsis moderno (¿serán la desigualdad y la injusticia, con el hambre y la enfermedad, el cuarto?)- o como dogal, una cuerda de tres cabos bien trenzados. Y conduce, desde luego, a poner nombre a ciertas cosas. Tiene razón mi amiga: no es bueno que haya cosas sin nombre.

Sorprende que los dos grandes partidos, PSOE y PP, no hayan hecho comentario medianamente riguroso sobre el tema, en cuanto reflexión me refiero: sus lugares comunes ya los conocemos, y los trastos que se tiran unos a otros a la cabeza, también. Tampoco UPyD ni IU, éstos últimos embrollados en la debilidad a la que los conduce su extravío. Especialmente sorprende la ausencia de análisis en PP y UPyD, cuyo interés por impedir la presencia abertzale en las elecciones vascas les llevó a acusar al Gobierno de traición si no conseguía evitarlo. Quizá no tengan otro argumento que ETA para hacer política en Euskadi y casi ningún otro para hacerla en España. La derecha siempre se ha servido de los “malos”, históricamente, incluso para justificar la represión o tratar de ganar unas elecciones. El PP llegó a afirmar expresamente que los terroristas de ETA se presentaban el 22M a las elecciones, olvidando aviesamente que Bildu es una coalición electoral. Intereconomía y Telemadrid lo continúan diciendo. Empero, desde ese punto de vista, el fascismo o el franquismo, que es lo mismo, se lleva presentando en España a las elecciones desde el 15 de junio de 1977, a través de AP o UCD primero, o del PP, después, pues AP, UCD y PP son los únicos y auténticos herederos del viejo régimen totalitario, por la pervivencia de representantes del franquismo en sus filas, por la coincidencia de valores o por la defensa que hacen de la memoria franquista y de sus jefes, Franco y José Antonio, incluidos (Esperanza Aguirre, por ejemplo, no hace mucho). Desde luego, tanto en el parlamento español como en el europeo se han negado a expresar su rechazo al franquismo.

Cuando toca reflexionar (sobre todo, si supone revisar planteamientos prejuiciosos y machacones previos), los políticos al uso se salen por la tangente. También los intelectuales al uso, no nos engañemos; incluso, los que no están al servicio de intereses bastardos. Sorprende que sea ahora, tras la constitución de los ayuntamientos, diputaciones y comunidades, cuando digan algo, aunque lo que afirman carece de contenido político; en realidad, sacuden el espantajo de Bildu para lanzarse acusaciones unos a otros de colocar a la coalición en el poder local, como si Bildu fueran la sarna o una banda de delincuentes, como si Bildu no hubiera salido de las urnas. Bildu está donde lo ha colocado la voluntad de los vascos, no lo olvidemos. Juan Karlos Izaguirre, de Bildu, tiene la misma legitimidad para presidir el ayuntamiento de San Sebastián que Alberto Ruiz-Gallardón, del PP, para presidir el de Madrid.

En el fondo de todos los debates, aun sin decirlo expresamente, está la vinculación, supuesta o real, de Bildu (o Sortu o Batasuna o lo que sea, cualquiera que huela a abertzale) con ETA, es decir, con el terrorismo. Hay un automatismo sicológico que mezcla y asocia siglas y propuestas abertzales con ETA y el terrorismo, sin que eso ocurra con CiU, por ejemplo, que hace planteamientos muy parecidos en autogobierno e independencia, incluso.

Parafraseando a Erich Fromm: si queremos combatir el terrorismo (Fromm se refería al fascismo), tenemos que entenderlo. Y eso significa, también, entendernos, porque los efectos del terrorismo están esencialmente ligados al miedo -terrorismo, terror- individual y colectivo. Ese es, por otra parte, su propósito: atenta para aterrorizar. Es decir, particularmente en nuestro caso, entender los mecanismos y las razones que se hallan tras el terrorismo de ETA, y entender los motivos, muchas veces nada razonables, de nuestro comportamiento frente a ese terror y frente a quienes, compartiendo aspiraciones y objetivos con los terroristas, no tienen nada de tales.

Anotación incidental: Hitler llegó al poder tras unas elecciones democráticas. No pretendo sugerir que Bildu sea el fascismo -o el estalinismo, su sosias, aunque estalinismo y ETA tengan coincidencias-, nada más lejos de mi propósito, no es el terrorismo, ni el fascismo, ni el estalinismo. Quiero decir que, cuando una sociedad no reflexiona, aparecen los fantasmas y, a veces, la devoran. A falta de reflexión y, sobre todo, de honestidad en esa reflexión corremos el riesgo de rodearnos de fantasmas. Los alemanes se alejaron de la reflexión y entregaron la gestión de sus fantasmas al nazismo. Aquí corremos el riesgo de inventar fantasmas y luego entregar su gestión a la AVT, a Mayor Oreja y a sus sosias o a cualquier variante del Aznar provinciano y autoritario, a cualquiera de los muchos cretinos ilustrados que hoy tratan de erigirse en salvadores. Hitler fue el primer bobo que gobernó un país y estuvo a punto de gobernar Europa y el mundo. En este orden de extravíos están las reacciones a la elección de San Sebastián como capital europea de la cultura (recuerdo que fue una propuesta promovida y defendida por el anterior alcalde, Odón Elorza, del PSOE).

Hagamos un esfuerzo por entender y entendernos. Intentemos aparcar los prejuicios y tratemos de reflexionar. Eso significa ceñirse a los hechos.

De entrada, conviene hacer algunas precisiones:

1.- Bildu es una coalición electoral, ha sido votada por los ciudadanos vascos y su presencia en las instituciones se deriva de ese respaldo exclusivamente. Que el presidente del PP guipuzcoano haya denunciado amenazas y presiones de Bildu no hacen sino probar su cretinismo y el de la derecha española -y españolista-, que prefiere moverse entre la especulación y la mentira, antes que aceptar los hechos y afrontarlos. Lo primero que ha de hacer un político y, por extensión, un demócrata, es aceptar los resultados de las urnas y defenderlos. Después, si no le satisfacen, combatirlos, es decir, tratar de convencer a la ciudadanía para que modifique su voto en la siguiente cita electoral.

2.- Bildu lo forman EA, la vieja escisión radical del PNV -de derechas-, una escisión de EB, la marca de IU en Euskadi, y un buen número de independientes ligados al abertzalismo radical, con toda seguridad relacionados con HB o en su órbita. Y HB, especialmente, y el abertzalismo, en general, se suelen relacionar por ignorancia, a veces, por mala fe, en otras, y con razón, en algunas ocasiones, con ETA y el terrorismo independentista vasco. Tan legítimo como asociar el sionismo con el Gobierno de Israel o el terrorismo separatista saharui con el Frente Polisario. Sin embargo, a nadie se le ocurre hoy asociar a Gerry Adams con el terrorismo, a pesar de haber sido miembro del IRA en el pasado, como a algunos miembros del PSOE (los provenientes de la vieja EE, procedentes de ETA político-militar) o del EPK con el terrorismo etarra.

Independentismo y terrorismo no son lo mismo. El primero es una opción política legítima y el segundo, un medio criminal para alcanzar ciertos fines políticos, que la mayor parte de las veces se acaba convirtiendo en excusa para la subsistencia de la banda, un fin en sí mismo, una especie de negocio sangriento, aunque éste sería probablemente otro debate. A estos efectos, recuerdo bandas terroristas como Brigadas Rojas, Baader Meinhof o Grapo, en absoluto independentistas. O más alejada de nuestra cultura europea, Al Qaeda. Se puede defender el independentismo sin ser terrorista. Es lo que hace CiU o ERC en Cataluña o el Frente Polisario actual en el Sahara.

4.- Bildu surge como consecuencia de la ilegalización torticera de un partido político, Sortu (crear, creación, en euskera), con el que pretendían presentarse precisamente a las elecciones los abertzales(1).

5- El número de votos de Bildu supera con mucho (casi lo dobla) el respaldo que obtuvo HB en 1996, últimas elecciones en las que participó antes de ser ilegalizada. Si se observa el histórico(2) de los resultados electorales, los actuales votos de Bildu proceden, casi exactamente, de sumar los de HB con los de EA y con las pérdidas de EB. La primera consecuencia es que el voto ideológico en Euskadi, y el voto independentista lo es, es históricamente fiel a las siglas que representa dicho independentismo y supone aproximadamente el 20% del censo electoral (basta sumar Bildu, Aralar y otras pequeñas formaciones), es decir, superior al 30% de los votantes, casi una de cada tres papeletas.

Por lo tanto, dada la contundencia y claridad de los datos -datos = voluntad de los ciudadanos-, no nos queda sino aceptarlos y tratar de entenderlos. Es decir, reflexionar y tratar de poner nombre a las cosas.

Primer nombre. La estrategia del PP/PSOE ha sido contundentemente derrotada en los tribunales y en las urnas. Y no sería de extrañar que se produzcan nuevas derrotas cuando se pronuncie el TC sobre la denegación de inscripción de Sortu y, sobre todo, cuando se pronuncie el tribunal de Estrasburgo sobre los recursos presentados por los aberzales.

Tras el atentado de la T4, que precipitó el fracaso de la última tanda de negociaciones entre ETA y el Gobierno, PSOE y PP pactaron la Ley de Partidos, con la que pretendían arrinconar políticamente, perseguir judicialmente y aislar socialmente a ETA y su entorno, especialmente Batasuna y sus derivados o sucesores. Muchos especialistas, sin poner en duda la necesidad de una Ley de Partidos, señalaron severas objeciones por cuanto parte del articulado parecía estar redactado para excluir de las elecciones al independentismo vasco. De hecho, el uso torticero de la ley para impedir que una coalición comparezca en las urnas encalló en el TC, y los ciudadanos vascos han optado por apoyar a Bildu. Las leyes penales están para perseguir las conductas que se acreditan delictivas, no para presumirlas y realizar acciones preventivas.

Segundo nombre. Que los objetivos de un partido político o una coalición electoral coincidan, en todo o en parte, con los de una banda terrorista no convierten al partido ni a la coalición electoral en terrorista. Ejemplos anteriores: PNV, EA y Aralar, en Euskadi; ERC, CiU y DC, en Cataluña. Consecuencia: Bildu no tiene nada que ver con ETA. Porque nadie ha podido demostrar otra coincidencia que los objetivos.

Tercer nombre. El terrorismo no es una opción política (aunque pretenda presentarse de ese modo algunas veces) sino un puro y simple sistema criminal. En ese sentido, se diferencia del fascismo, que sí es una opción política, aunque totalitaria y, finalmente, también criminal. El terrorismo no es una opción política, aunque opera sobre opciones políticas alterándolas. Ahora bien, cuando hay opciones o reivindicaciones políticas que se expresan a través de actos terroristas o cuando el terrorismo se esconde tras ellas para actuar o cuando uno y otras se entremezclan y disfrazan, la sociedad tiene la obligación de preguntarse por qué. ¿Qué ha conducido al terrorismo a opciones que podrían y deberían expresarse por medios pacíficos? Ejemplos, aparte de Euskadi: Armenia, Chechenia, kurdos, Al Qaeda, sionismo, Hezbolá,... Y encontrar respuestas, no sólo la respuesta fácil de la persecución y la represión, que acaban convirtiendo la persecución y la represión a los terroristas en persecución y represión de toda la sociedad donde esos fenómenos tienen lugar. Y, junto al por qué, un riguroso examen de conciencia, porque el terrorismo tampoco es un fenómeno lineal ni sólo una cosa de los "otros". O, circunscribiéndonos a Europa, ¿es lo mismo, IRA, ETA, Brigadas Rojas y Baader Meinhof? Para quien no tenga memoria recordaré que el Partido Andalucista consideraba, no hace mucho, a Gadaffi un revolucionario, mantuvieron estrechas relaciones con él y de él recibieron financiación, y no por eso a nadie se le ha ocurrido hacerle responsable de sus atrocidades en Libia ni tachar al PA de terrorista.

Cuarto nombre. La mezcla tendenciosa de intereses legítimos y espurios. Uno tiene la impresión de que, con demasiada frecuencia, algunos partidos han utilizado la amenaza del terrorismo para hacer política general, escondiendo, tras la verborrea del miedo -real, por otra parte- su incapacidad para plantear alternativas y proponer proyectos de gobierno a la sociedad. ¿Alguien podría explicar qué política hay detrás de UPyD? ¿O qué proponen Mayor Oreja, María Sangil y toda la saga más dura y reaccionaria del PP, Aznar entre ellos, al margen del espantajo del terrorismo?

Quinto nombre. La persistencia de la aberración nacionalista, tanto centralista como periférica, más propia del siglo XIX , con los movimientos independentistas y anticolonialistas, y, si se me apura, de finales del siglo XV y principios del XVI, con la configuración de las naciones estado, asociadas, a veces, a diferencias o identidades religiosas. Todo ello mezclado con supuestas ideologías de signo étnico, próximas al racismo, como el nacionalismo de Arana (no sé si recordamos aquello del Rh-) o el españolista de Pelayo y Covadonga.

Sexto nombre. El odio y la incomprensión mutua. Éste es el nombre más terrible de todos, porque dificulta la gestación de un pacto de convivencia para la sociedad vasca que supere, aunque no resuelva por entero de la noche a la mañana, las diferencias entre todas las partes, víctimas y verdugos -de unos y otros los hay en los dos lados-, lo sean realmente o porque han asumido ese papel. En este aspecto tienen una especial responsabilidad organizaciones como la AVT, al servicio de los halcones del PP y sus consignas, y otras asociaciones de víctimas, los partidos políticos y, especialmente, la sociedad vasca articulada en torno a sus instituciones locales y educativas, la universidad en primer lugar. Si no se hace una profunda reflexión sobre el dolor y el daño, jamás se superará la fractura que ha supuesto la violencia.

Séptimo nombre. La alineación partidaria de jueces y tribunales. Éste es otro debate, pero lo esbozo. Si alguien entiende que hay de verdad justicia en España al margen de ideologías, o está ciego y sordo o está al caer del guindo. ¿Alguien cree honestamente que, cuando los miembros del TC, por ejemplo, examinan un litigio lo hacen circunscribiéndose al objeto jurídico de debate, es decir, el tema planteado y la Constitución Española? ¿Acaso no sabemos de antemano cuál será el resultado de la votación en función de quien propuso a cada magistrado? La sentencia del TS sobre Sortu, como otras relacionadas con los vasco y lo abertzale, están contaminada por las decisiones previas de los dos grandes partidos.

Octavo nombre. Finalmente, fenómenos de orden sicológico, porque las sociedades, aparte de aspiraciones, necesidades e ideas, claridades y contradicciones, están sujetas a procesos que incluyen la inseguridad, el temor, la angustia, las obsesiones asentadas durante siglos. Una sociedad no es sino un individuo complejo. El de la sicología social también es otro debate, aunque conviene apuntarlo.

Al final, el asunto se reduce a unas pocas preguntas sencillas. ¿Por qué el fenómeno del terrorismo? ¿Por qué en Euskadi? ¿Qué tiene de específico el terrorismo vasco? ¿Por qué su pervivencia tras 35 años de democracia? ¿Por qué es tan amplio el respaldo a las tesis abertzales? ¿Cuáles son las razones del encono? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad de las sociedades española y vasca, y de los políticos, en particular, en el fenómeno? ¿No será, en buena parte, un producto de storytelling(3)?

No lo sé. Apenas soy capaz de pergeñar el esbozo de algunas respuestas. Lo seguro es que sin reflexión no habrá respuestas, aunque con la reflexión sólo hallemos unas pocas y, quizá, para nuestro martirio, añadamos nuevas preguntas. Mañana más.



NOTAS:

(1) Acerca de Sortu.

Aceptamos como punto de partida que Sortu fuera el alter ego de Batasuna (unidad, en euskera). Puede discutirse, pero es una hipótesis plausible, parecen bastante claros los vínculos, tanto ideológicos como organizativos o de procedimiento. Por lo tanto, de acuerdo: Sortu era un embarazo extrauterino de Batasuna. Ahora bien, ¿por qué instar la denegación de la inscripción (no la ilegalización, porque un partido no es legal hasta que no está inscrito) y, sobre todo, por qué los jueces acuerdan la misma? Más aún: ¿por qué el TS, con los mismos argumentos que para Sortu, deniega la inscripción de Bildu -aun cuando Sortu y Bildu no son jurídicamente lo mismo-, que luego autoriza el TC por no encontrar razones legales para ello? No son preguntas menores, porque las respuestas quizá no se hallen entre las razones jurídicas, sino entre las políticas y, sobre todo, entre las sicológicas, es decir, en la apuesta por librarse de un competidor en Euskadi y congraciarse con el electorado españolista, y en los monstruos que se encuentran o se inventan en el abertzalismo. Y en esto coinciden curiosamente PSOE, PP y UPyD.

Las sentencias que deniegan el derecho de Sortu a ser inscrito en el registro de partidos políticos no reflejan contravención alguna de la Ley de Partidos por sus estatutos constitutivos. ¿Entonces? La respuesta está en el recurso de la fiscalía y la abogacía del estado, así como en el acuerdo de los jueces del TS y el TC: se deniega a Birtu su inscripción como partido por sus vínculos con Batasuna o, mejor dicho, por la pertenencia a Birtu de algunos miembros de Batasuna, que sí fue ilegalizado por vulnerar la ley de partidos. Por lo tanto, no impiden la inscripción de Birtu como consecuencia de la comisión de algún ilícito, sino porque se presume la comisión de ilegalidades en el futuro. Es decir, se aplica la ley de partidos con carácter preventivo, por si acaso: no has sido malo -todavía- pero puedes ser malo y queremos evitarlo.

Recuerdo aquí entre paréntesis: Batasuna fue ilegalizado por no condenar expresamente el terrorismo de ETA. Y constato: AP, primero, y PP, después, su heredero, nunca han condenado las atrocidades del franquismo, se han negado a suscribir cualquier acción de condena del fascismo, mantienen los nombres de fascistas y reconocidos asesinos en las calles de los pueblos que gobiernan. Y pregunto: ¿por qué nadie insta la ilegalización del PP? Sortu no sale de la nada, sale del mundo de Batasuna y de ETA. ¿De dónde sale el PP, sino del mundo de la terrorífica dictadura franquista?

En un artículo publicado el 19/02/11 en El País, Pérez Royo afirmaba: “La interpretación más favorable al ejercicio de los derechos fundamentales es un principio consolidado en la interpretación jurídica en general y en la interpretación constitucional en particular en todos los países democráticos. La interpretación de las normas jurídicas debe favorecer y no obstaculizar el ejercicio de los derechos que la Constitución reconoce”. Recuerdo a este respecto que los derechos a elegir y ser elegido son dos de los derechos fundamentales, que consagra la Constitución Española (arts. 23 y 9.1), y, por lo tanto, irrenunciables, inalienables, universales, indivisibles, permanentes, imprescriptibles, inderogables, que nadie puede ni debe constreñir, por lo que sólo en casos excepcionales y perfectamente tipificados por la ley pueden ser suspendidos.

Para entender el mecanismo sicológico que se halla tras la resolución que deniega la inscripción a Sortu, recordamos algunas observaciones de Peces Barba (El País, 24/03/11) al respecto: si Sortu “mantiene esta tesis de la condena generalizada” [se refiere a la condena que hace de la violencia y del terrorismo, en general, en sus estatutos] el tribunal la considerará ilegal, porque “es necesaria una condena específica de todo lo que ha pasado”. ¿Quiere decir Peces Barba que condene uno a uno todos los atentados? ¿Todos? Y añade que, en cualquier caso, ve “errores tácticos” en el planteamiento de Sortu, y pone un ejemplo: “uno de los signos de su continuidad [con la ilegalizada Batasuna] es el propio señor Íñigo Iruin [que intervino en la redacción de los estatutos y en su presentación en el rergistro], que era el defensor de las causas de ETA”. ¿Quiere decir Peces Barba que si eres abogado y defiendes a un criminal pasas a ser sospechoso de asesinato o, lo que es peor, conviertes en sospechoso de asesinato a cualquiera que pase por tu despacho? Éstas son las aberraciones lógicas derivadas de las claves sicológicas con que se contaminan Peces Barba y los tribunales.

En el mismo artículo reseñado, añade Pérez Royo: “Políticamente es muy explicable que existan reservas e incluso oposición al reconocimiento legal de Sortu. Pero es muy difícil hacerlas valer jurídicamente. El derecho de participación es el derecho constitutivo de la igualdad. Los españoles somos iguales porque participamos en condiciones de igualdad en la formación de la voluntad general en todos los niveles de nuestra fórmula de gobierno constitucionalmente definida. (…) Es el derecho a través del cual se hace real y efectivo el principio de autodeterminación constitutivo de una sociedad como democrática. Posibilitar el ejercicio del mismo es la primera exigencia de todo Estado democrático”. Pues eso.

(2) Histórico de votos en Euskadi, 1996/2011:


2011 2007 2008 2004 2000 1996













BILDU 276.134 15,97







154.853 8,72
PNV 325.968 18,85 308.624 17,22 306.128 17,19 420.980 23,34 347.417 19,19 315.793 17,78
PSOE 177.248 10,25 241.553 13,48 430.690 24,18 339.751 18,83 266.583 14,72 298.499 16,81
PP 146.729 8,49 153.258 8,55 209.244 11,75 235.785 13,07 323.235 17,85 231.286 13,03
ARALAR 32.113 1,86 6.117 0,34 29.989 1,68 38.560 2,14



EA

69.764 3,89 50.371 2,83 80.905 4,48 86.557 4,78 103.628 5,84
EB-B 34.951 2,02 75.614 4,22 50.403 2,83 102.342 5,67 62.293 3,44 116.133 6,54
RESTO 67.767 3,92 116.424 6,50 31.810 1,79 13.105 0,73 23.234 1,28 21.555 1,21













SUMA 1.060.910 61,35 971.354 54,19 1.108.635 62,24 1.231.428 68,26 1.109.319 61,27 1.241.747 69,93













NULOS 15.093 0,87 89.668 5,00 11.194 0,63 104.017 5,77 12.299 0,68 8.777 0,49
BLANCOS 23.918 1,38 19.707 1,10 20.682 1,16 16.889 0,94 34.381 1,90 19.551 1,10













VOTANTES 1.099.921 63,61 1.080.729 60,29 1.140.511 64,03 1.352.334 74,97 1.155.999 63,84 1.270.075 71,53













ABSTENCIÓN 629.265 36,39 711.691 39,71 640.629 35,97 451.603 25,03 654.667 36,16 505.605 28,47













TOTAL 1.729.186
1.792.420
1.781.140
1.803.937
1.810.666
1.775.680


OBSERVACIONES:
Los porcentajes están calculados sobre el número total de votantes. De este modo, en nuestra opinión, se refleja mejor la representatividad de las opciones políticas. Se observa que la opción ganadora siempre es la misma por amplia mayoría: la abstención. ¿Por qué no reflexionamos sobre este hecho tan dramático? ¿Por qué no reflexionan los políticos profesionales?

(3) Storytelling, la máquina de fabricar historias y formatear las mentes, es un libro de Christian Salmon, Ed. Península. El título expresa bien el contenido. En ese contexto cabría tanto “la niña” de Rajoy, como la creación de escenografías y mensajes, tanto en prensa como en declaraciones a los medios, para hacernos creer que Zapatero está manteniendo negociaciones secretas con el presidente de Zuquistán para criar un abejorro maléfico. Productos típicos de storytelling son las guerras de Irak y Afganistán, como lo fue en España el 11S, con el gobierno de Aznar tratando de mantener la tesis de la autoría de ETA hasta última hora, aún a sabiendas, desde la mediodía del mismo 11S, que era falsa. Ahí se ve hasta qué punto ETA da dividendos políticos y se la convierte en instrumento de los más rastreros intereses electorales, en contra del más elemental sentido de la verdad. Y ahí se ve el primer efecto del storytelling, el del formateo de mentes y conciencias, porque el próximo presidente del gobierno será alguien que participó en aquellas tramas de falsificación miserable.