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lunes, 25 de enero de 2010

24 de enero, un día después


Francisco de Goya, Saturno devorando a sus hijos



Ayer publiqué una entrada sobre el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha, Madrid. No era así como la tenía programada. Era más larga. Con una prolija reflexión sobre el momento histórico. Pero, al final, tras varios retrasos dubitativos, decidí recortarla y dejarla como se ve. No era día sino de recuerdo y homenaje. La reflexión hay que hacerla, sí, pero otro día. Inicialmente, pensé que ese otro día podía ser hoy, el siguiente, cuando ya la emoción ha hecho su recorrido. Pero tampoco. No. Mañana o pasado, unos días después.

Diez años después de la matanza estaba en el hospital. Aguardaba el nacimiento de mi hijo, que se esperaba de un momento a otro. Los médicos me enviaron a casa. Ya me avisarían, me dijeron. Pero no les dio tiempo. Cuando llegué a primera hora de la mañana, el niño había nacido, una hora antes, diez años y un día después de la tragedia. Un tiempo que parecería la medida de una condena. El niño tenía la clavícula derecha rota, aunque nadie lo había advertido. Le inmovilizaron el brazo del mismo lado con una venda y, en una semana, la fractura era un tema olvidado.

A veces, nuestras vidas son una parábola de la historia. No me importaría que mi vida fuera una parábola de la historia de mi país. Quizá la historia de mi país se pudiera escribir de otra manera. Menos trágica, más amable.

Hoy me quedo con lo que sucedió diez años y un día después. Es un cumpleaños. La muerte de aquellos hombres deja un legado de vida mejor.

domingo, 24 de enero de 2010

24 de enero, 33 años después


Monumento a los abogados laboralistas de Atocha
(Juan Genovés, a partir de su cuadro El abrazo)
Plaza de Antón Martín, Madrid, cerca del que fuera su despacho




Hay fechas, hechos que conviene no olvidar. Ésta, éste es uno de ellos. 24 de enero de 1977. Dicen que hacía frío. Y que lloviznaba. Es posible. Estos detalles no los recuerdo. La memoria ha arrinconado pormenores, pero trae siempre enero y el 24. Hay gente que se estremece aún con aquel día. El día en que la extrema derecha, bajo las siglas de la tripe A o Alianza Apostólica Anticomunista, el fascismo más rancio, ligado a Blas Piñar, al sindicato vertical, a la judicatura, a la policía, ligado al ejército surgido de la guerra civil y la derrota de la república, el fascismo que mató a García Lorca y a Miguel Hernández, ese fascismo asesinó a un grupo de abogados laboralistas y a un administrativo suyo en la calle Atocha de Madrid.

Conviene no olvidar este asesinato, nunca. Para no perder la perspectiva del sacrificio personal de los asesinados o heridos, la sangre generosa derramada. Ni de las dificultades reales del momento histórico. El pulso que la caverna le echaba a una sociedad deseosa –y necesitada- de avanzar hacia la normalidad política.


LOS ASESINADOS:
Luis Javier Benavides
Enrique Valdevira
Francisco Javier Sauquillo
Serafín Holgado
Ángel Rodríguez Leal

LOS HERIDOS:
Alejandro Ruiz
Luis Ramos
María Dolores García
Miguel Sarabia

LOS ASESINOS:
José Fernández Cerrá
Carlos García Juliá
Fernando Lerdo de Tejada

HECHOS HISTÓRICOS RELACIONADOS:

20/11/75: Muere Franco. Su testamento político se lee en la radio y en la televisión, y una copia se cuelga en todas las compañías del ejército, en todas las comisarías de policía y en todas las casas cuartel de la guardia civil.

11/11/76: El Grapo secuestra a Antonio María de Oriol Urquijo, Presidente del Consejo de Estado.

12/11/76: La Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS), integrada por CCOO, UGT y USO convoca una huelga general, en el marco de la campaña “Libertad, amnistía y estatutos de autonomía”, que tuvo escasa repercusión.

15/12/76: Referéndum por la Reforma Política. Resultados: Abstención, 23 %; Si, 94 %. La izquierda había propugnado la abstención.

23/01/77: Manifestación en Madrid pro-amnistía de los presos políticos. En la carga policial intervienen falangistas de la triple A y asesinan a Arturo Ruiz, estudiante.

24/01/77: Manifestación de protesta por la muerte de Arturo Ruiz. Muere Mª Luz Nájera, estudiante, alcanzada por un bote de humo en la frente.

24/01/77: El Grapo secuestra al General Villaescusa, Presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar.

24/01/77: Asesinato de los abogados de Atocha, 55.

25/01/77: Capilla ardiente en la sede del Colegio de Abogados de Madrid, en la plaza de las Salesas.

25/01/77: Asambleas en fábricas y empresas para la convocatoria de huelga. Se inician las primeras huelgas, y se amplían los días 26 y 27, en toda España, especialmente en Madrid, Cataluña y Euskadi, en que la huelga es prácticamente general.

26/01/77: Entierro de los asesinados, con la participación de más de 100.000 personas (hay quien las llega a cifrar en 200.000), que se concentraron ante la sede del colegio de abogados en silencio, sin pancartas, sin incidentes, aunque con rabia y desesperación. Se disolvió pronto porque los furgones mortuorios partieron por separado a diferentes cementerios de Madrid.

27/01/77: El Grapo asesina en Madrid a dos policías nacionales, José Mª Martínez y José Lozano, y un guardia civil, Fernando Sánchez.

11/02/77: Se libera a los secuestrados por los Grapo, Villaescusa y Oriol, por una acción de la policía.

09/04/77: Sábado santo rojo, día de la legalización del PCE.


15/06/77: Elecciones democráticas al Congreso de los Diputados y al Senado.

viernes, 19 de junio de 2009

ETA asesina de nuevo




El éxito de los miserables, el fracaso de todos los demás. El éxito de los cobardes, el fracaso de todos nosotros, también cobardes, miserables. El éxito de los malvados, el fracaso de la buena gente, de los curas, los políticos, los vendedores, los albañiles, los mecánicos, los fontaneros, los escritores,… de todos los que nos pasamos la vida en el mezquino proyecto personal de cada día que olvida al otro, y lo recuerda sólo cuando es hora de las grandes palabras. A todos nos han puesto hoy una bomba lapa bajo el coche, en la puerta de casa, todos nos hemos abrasado entre las llamas del coche mientras se consumía la gasolina del depósito, todos hemos pedido auxilio mientras nuestra carne se consumía en el incendio. Todos nos hemos quedado inmóviles, sin poder ayudar a un hombre que moría. Todos hemos viajado hoy hasta Arrigorriaga, con una bomba lapa bajo el brazo, nos hemos inclinado bajo el coche y hemos ayudado al terrorista a colocarla. Somos víctimas y somos verdugos. Morimos y matamos, porque no nos sentimos responsables.

Nos enfurecemos hoy, viernes, pero mañana es sábado. Para mañana queda, a lo más, pedir responsabilidad a los políticos. Ya hemos puesto y hemos oído El canto de los pájaros, un himno en defensa de la paz. Pero los que matan han sido engendrados en nuestra entraña o en la entraña de nuestros semejantes, de nuestros vecinos. Y siguen ahí, acechando, con una pistola u otra bomba lapa entre sus manos.