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miércoles, 6 de enero de 2010

Breves


Diente de león



1.

Pregunta: ¿Qué no es poesía?
Dos respuestas, entre otras muchas posibles:
-Un conjunto de líneas mutiladas, aunque sean muchas.
-Un texto ininteligible, por rebuscadas que resultan las palabras (esto, probablemente, tampoco será filosofía).

2.

Pregunta: ¿Qué es poesía?
Respuesta: No tengo respuesta, aunque sé cuando no es poesía. Tras la simpleza de Bécquer, me limito a leer a los poetas.

3.

Cada poema de Perito en lunas, por ejemplo, de Miguel Hernández es una descripción o una historia concretas, precisas. Cuesta descubrir el motivo –el título escondido basta- pero, descubierto, cada palabra cobra sentido, nada es superfluo ni artificial. Buena parte de la poesía seudogongorina actual no la entienden ni sus propios autores. O sea, que no pasa de ser un conjunto de líneas mutiladas ininteligibles. Poesía abstracta, dicen algunos. Seguramente es una afirmación tomada de Chiquito de la Calzada.

4.

En relación con preguntas y respuestas, el budismo zen viene a decir que uno tiene respuestas siempre que sabe formular las preguntas. Aún más, nos hacemos preguntas sólo porque tenemos respuestas.

5.

En el cementerio Stadtfriedhof de Göttingen, en Alemania, descansan ni más ni menos que 44 premios Nobel, entre ellos Dirac, Oppenheimer, Planck, Fermi, Heisenberg y Pauli. Es el cementerio con más premios Nobel por metro cuadrado del mundo.

6.

Un paseo por un cementerio siempre supone una cura de humildad. Un paseo por Stadtfriedhof debería suponer, además, una cura de silencio.

7.

03/01/2010. En la madrugada, una mujer de 45 años, Josefa R.Z., de 45 años, murió asesinada por su marido, Juan Manuel C.E., del que se había separado varias veces, en el municipio de El Cuervo (Sevilla). 1ª víctima del terrorismo machista en 2010. Josefa nunca había denunciado a Juan Manuel por malos tratos. Tomemos nota.


Ya no podemos hacer nada por ella. ¿Podemos hacer algo por la siguiente? Antes de que sea la siguiente, para que no sea la siguiente, a ver si Josefa también es la última.

lunes, 4 de enero de 2010

Breves

Lo bueno, si breve, de Langer



1.

En relación con este término –breve- siempre me viene a la memoria el viejo profesor de Literatura de bachillerato. El pésimo profesor de Lengua y Literatura Españolas, que se estudiaban en 4º y 6º de bachillerato. Nos obligaba a memorizar el libro y en las clases se limitaba a tomarnos las lecciones. Se ponía el texto delante y se aseguraba de que no descuidáramos detalle. Después de tantos años de oír la cantinela, había sido incapaz de aprenderse la vida y obras de ninguno de los autores. Algunos aprendimos a leer al revés con fluidez.

Nunca leímos un libro ni hicimos comentario de texto alguno de aquéllos que memorizábamos. Lo sagrado era el libro de texto. Y sus palabras, que había que repetir literalmente. Nunca añadió observación ni circunstancia nueva. Salvo dos: los innumerables seudónimos de Mariano José de Larra, que anotamos al margen del libro de 6º, y la famosa sentencia de Baltasar Gracián: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Después he comprobado que nos la contaba incompleta. En realidad, continúa: “…y, aún lo malo, si poco, no tan malo”.

Lo breve, en aquel período, fue mi aprendizaje en Literatura. Y no por bueno. Menos mal que yo conocía otra literatura, descubierta en la soledad de las inquietudes infantiles. Me sacó de aquel pozo de insania la extraordinaria profesora de Literatura Española de Preuniversitario.
Añado, como quien anota al margen: algunos quieren retrotraernos a aquella enseñanza. Les recuerdo que entonces no había malos profesores – ahora, sí- y que, a los malos alumnos, se les corregía con durísimos castigos, físicos muchas veces. Este párrafo va con sarcasmo, claro.

2.

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Se suele decir que este es el cuento más corto de la literatura universal. Lo escribió Augusto Monterroso, hondureño.

3.

Relato y corto lo he leído estos días entre las bitácoras. Aunque creo que era un crónica. Decía: “Feliz, ella vuelve a casa”. Se refería a Aminatou Haidar y lo escribió Maca, de la bitácora África. También pudo ser un relato premonitorio.

4.

A veces, relatos; a veces, sentencias; a veces, reflexiones; a veces, no se sabe qué, a veces. Calidad literaria, siempre. Y profundidad intelectual. En los escritos, a menudo breves, incluso, brevísimos, que encuentro con sorpresa cada día en tres bitácoras que sigo: Joludi, El día que estés muerto sabrás cuánto te quieren y La acequia.

5.

Tras la vileza del Ayuntamiento de Orihuela y el ultraje del poetastro, he leído que algunos quieren organizar un homenaje de desagravio a Miguel Hernández. A los escritores los defienden sus obras. Y Miguel Hernández no necesita defensores. A los miserables los definen sus actos. Basta. ¿O se añadirá a la infamia el vampirismo?