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lunes, 9 de julio de 2012

Diez platos y una orla



Nos reunimos todos, es decir, los cuatro, aunque éramos cinco. Porque últimamente las familias crecen por los costados, que tampoco está mal. También estaba Gaia, porque Gaia nunca falta. O sea, que éramos seis. Gaia es una persona que articula las palabras con los ojos y con el rabo. Las palabras del rabo son muy precisas, aunque en ocasiones se expresa con sinónimos.

Había que celebrar diferentes cosas. Por ejemplo, la principal: el cumpleaños de Clara. Clara cumple años todos los años por estas fechas. Y una orla. Es decir, el final de una carrera. Podría añadir: brillante, muy brillante, uno de los mejores expedientes de su promoción. Pero si lo añado, se enfadará y dirá que es injusto. Pero lo añado aunque se moleste, porque los jóvenes, es decir, nuestros hijos, además de sufrir el 54% del desempleo son  brillantes, muy brillantes, trabajadores, muy trabajadores, esforzados, decididos, imaginativos, y capaces, al mismo tiempo, de inventarse el 15M. El 15M no lo inventó ninguno, pero entre todos los inventaron. Al final de la comida hablaríamos del 15M, del desierto intelectual de España, de la falta de alternativas reales al sistema, es decir, del silencio al que se somete a quienes están pensando en otro mundo radicalmente distinto las fuerzas que controlan la información y la cultura, derecha o izquierda, da igual, a todos los sobrepasa la realidad de un mundo agotado y en proceso de extinción.

También celebramos que teníamos en nuestras manos los primeros ejemplares de La mala memoria. Con cierto disgusto, porque en la impresión han cometido el error de dejar un margen derecho demasiado estrecho al desbarbar con la guillotina. Procuraremos que lo subsanen en la siguiente impresión.

Hace dos semanas que preparábamos el menú. Habíamos decidido que el plato principal sería arroz con bogavante. Así que el viernes compramos tres bogavantes estupendos en el mercado de Maravillas. Y unos gambones, también estupendos. Medio bogavante por cabeza. Sobraba medio bogavante, para hacer un salpicón de bogavante entonces.

Teníamos decididos los postres. Varios, en pequeñas raciones: mousse de chocolate, blanco y negro, es decir, dos mousses distintas (deberíamos decir espuma, que eso significa mousse en francés, pero el lenguaje culinario es muy francés); crema de yogur con dátiles y galletas con fruta y cobertura de chocolate (blanco y negro). Al final no hicimos la crema de yogur ni las galletas, porque nos asustó tener que comernos tantas cosas, y allí se quedaron los ingredientes.

Y teníamos decididos los entrantes, pequeñas cantidades. Los anoto conforme se me van ocurriendo: mejillones con vinagreta, ajo blanco, vichyssois, salmorejo, suflé de espárragos, champiñones con huevo de codorniz y jamón, aperitivo de champiñones (elaborado con los pies de los champiñones, ajito y jamón), gambones a la plancha (no había langostinos frescos en el mercado), salpicón. Al final, no hicimos el suflé y allí quedaron los espárragos, pero puso Paula unas extraordinarias lonchas de mojama de atún rojo que trajo hace una semana de Huelva. 

Evidentemente, sobró de todo. Y tomamos café. Y salimos a dar un paseo a eso de las siete de la tarde. Y no sé de cuántas cosas más hablamos. Y Clara se había encargado de hacer las fotos del convite, pero hizo sólo cinco fotos. Del arroz hizo dos: una en proceso de cocción y otra, de los restos.

Estuvo bien el domingo. Rajoy no sufre en las encuestas los efectos de la crisis, los sufre el PSOE. Curioso. En la celebración de los fastos de la selección de fútbol hubo más de un millón de personas en la calle, jóvenes en su mayoría, los del 54% del desempleo, que nunca asistirán a una manifestación de las que convoca el 15M o sus entornos. Alguien habló de miedo. También se podría hablar de desactivación de conciencias. O de pereza en el pensamiento. Yo me quedo con la esperanza y la certidumbre de una orla.


martes, 15 de mayo de 2012

Empanadas de carne


Ramón, El País, 14/05/2012


Ingredientes

2 paquetes de hojaldre (cada paquete contiene dos láminas)
400 g de carne picada (ésta es mixta, vacuno y cerdo)
100 g de panceta veteada
2 cebollas grandes
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
Salsa de tomate (al gusto)
Aceite de oliva, sal y pimienta

Elaboración

Picar finamente la cebolla y los pimientos. Picar muy menuda la panceta. Si la carne no fuera picada, trocearla muy menuda o en pequeñas láminas, del tamaño de medio bocado.

Pochar la cebolla e incorporar los pimientos. Añadir la panceta y la carne. Salpimentar. Darle unas vueltas hasta que la carne se vuelva pálida. Añadir unas cucharadas de salsa de tomate (ojo, sólo unas cucharadas, no se trata de hacer carne con tomate).

Colocar sobre la bandeja las dos láminas de hojaldre y distribuir la zorza sobre ellas, dejando libres los bordes. Humedecerlos ligeramente. Cubrirlas con las dos láminas restantes y pegar los bordes. Sellar, haciendo un cordón con ellos.

Pinchar ligeramente la lámina superior. Batir un huevo y pintar la superficie de la empanada.

Introducir en el horno, previamente precalentado a 180ºC. 25 minutos o hasta que dore la superficie exterior.

Comentarios

Repaso las notas de la receta, dispongo los ingredientes sobre la encimera y me apresto a la tarea. Anoche me explicaron en casa los detalles y yo tomé estos apuntes.

Me he levantado temprado. Esto podría estar sucediendo hoy, martes, 15 de mayo, día de San Isidro, patrón de Madrid. Yo podría estar preparando unas empanadas de carne para compartirlas en la pradera del santo, en la ribera del Manzanares, con algunos amigos, pero no participo de tradiciones chuscas. Así que esto, en realidad, está sucediendo el sábado, día 12 de mayo. El grupo de amigos, que nos reuniremos a media mañana para pasar el día debatiendo sobre el futuro de nuestra universidad abandonada, nos hemos distribuido las aportaciones alimentarias, y a mí me ha tocado esto. Otros llevarán agua; otros, croquetas; otros, filetes empanados; otros, fruta; otros, sándwiches,... Podríamos debatir sobre cualquiera de las 17.500 propuestas que ha ido elaborando el movimiento 15M a lo largo del año, pero hemos decidido hablar de nuestra universidad, que no sabemos cómo aguantará el año que viene. Aunque algunos periódicos de la derechona española tiene de nosotros una idea un tanto extraña: dicen que somos malos estudiantes. Malos estudiantes... Mienten, y lo saben. Se atreven a decirlo desde un periódico, cuyos profesionales más significados apenas han terminado el bachillerato. Se atreven a decirlo unos pésimos estudiantes, que no fueron capaces de concluir estudios superiores, pero encontraron fácilmente el camino del pesebre de la caverna. Y hablan con la lengua del pesebre.

Mienten y lo saben. Aunque no mienten sólo en esto. Mienten en todo. Sobre el origen de la crisis, sobre sus causas. Sobre la naturaleza del sistema. A falta de argumentos, usan como argumento la mentira. Se han instruido en la escuela de Goebbels. Perdón, quería decir en la escuela de Fraga, una especie de parvulario goebbelsiano. Saben que, si el sistema cambia, ellos acabarán entre sus escombros.

Gallardón se sienta estos días con el padre de Marta del Castillo para hablar sobre la cadena perpetua revisable. Nadie se sienta con científicos, investigadores, profesores ni estudiantes para hablar del saber, de la ciencia, del estudio. Prefieren a los jóvenes en la cárcel a los estudiantes en universidades e institutos, dan todas las facilidades para encerrarlos pero se niegan a que nos “condenemos” a ser estudiantes perpetuos. Prefieren la mano de obra al conocimiento. Quizá porque el conocimiento es lo único peligroso.

Desde ayer, la intranquilidad me ocupa. Aunque es una intranquilidad serena. No sé si podrán decir ellos lo mismo. Ellos son Aguirre, Rajoy y la delegada del gobierno, entre otros, que nos han amenazado con el infierno si permanecemos en Sol más allá de las 10 de la noche. Y nosotros vamos a quedarnos en Sol hasta después de la medianoche. Sol es el ágora. Sol será el símbolo de la libertad y la democracia. Sol vencerá a los viejos símbolos del sistema: la imposición -o la represión- y el mercado, aunque de momento el sistema tenga en Sol dispuesta su Hidra. Un día todos nos llamaremos Hércules y haremos nuestro trabajo.

Mi padre dijo anoche: ponte mañana zapatillas de deporte. Y como lo miré con perplejidad: tú póntelas. Mi padre quiere decir que, en cualquier momento, soltarán a su tropa de cafres para explicarnos qué entienden ellos por orden. Me pondré zapatillas de deporte, pero no saldremos corriendo, no tenemos prisa para llegar a ningún sitio, ya estamos donde queríamos. Y ya sabemos que ellos también usan la porra como argumento. Y el miedo. Pero nosotros hemos perdido el miedo, cuando supimos que el miedo era la única carga sobre nosotros.

Cuando estoy a punto de cerrar la última empanada, aparece mi padre restregándose los ojos y me dice con espanto: pero ¿qué haces? Supongo que porque me he desviado de las instrucciones de la receta. He colocado la cuarta parte de la zorza sobre cada oblea de hojaldre y las he ido cerrando una a una sobre sí mismas, como si fueran grandes empanadillas. Cuando nos salimos de las instrucciones, la gente nos mira con espanto, incluso nuestros padres. Ese es el fundamento del sistema: las instrucciones.


NOTA:

Esta historia me ha llegado hoy. La publico hoy. Puede ser la historia de un chico o una chica el día 12 de mayo. A algunos los detuvieron. A algunos los maltrataron, porque la circuitería del maltrato es la única que tienen activa en el cerebro algunos personajes con uniforme. Y porque la circuitería de las órdenes es la única activa en el cerebro de los políticos de la derecha. Una muchacha que detuvieron esa noche ha dicho: “Cuando cruzar la calle es ilegal, un país se va al garete”. Pues eso. Antes de que el país se vaya al garete, nos sentaremos ante el Congreso de los Diputados, hasta que veamos salir a sus 350 ocupantes holgazanes, y los ciudadanos convertiremos la política en asunto propio.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Defensa del estudiante y la Universidad




Este tomito(1) minúsculo estaba el jueves pasado junto a la caja de la librería. Lo cogí como cogen otros el paquete de chicles en la caja del supermercado. Reune dos conferencias dictadas por Pedro Salinas en su exilio, a principios de 1940. ¿1940? ¡1940! Por la reflexión que propone, parece que no hubiera pasado el tiempo.

Copio:

...La Universidad (...) debe trascender la mera educación de lo estudiantes para su inserción en el ámbito laboral, formándolos para todos los aspectos de la existencia, sobre todo, poniendo especial interés en su desarrollo espiritual y moral (...)(2).

...Frente al estudiante ideal que responde al deseo de conocimiento, aparece (...) [el que] afronta su paso por la Universidad como un modo de lograr una educación que le permita ganarse la vida con holgura y, por lo tanto, desprecia el ideal del estudiante preocupado por el saber(2).

....he asistido a la lucha (...) entre dos grupos de estudiantes: los que llamaría indiferentes, inconscientes, escépticos, esos que van al garete, se suben a la Universidad como a una guagua cuyo rótulo dice: "Diploma", "título", "sueldo a la vista", pagan su vellón y se apean en la parada final; y los otros, los que pugnan por cumplir su misión con la mayor conciencia de su responsabilidad con ellos mismos y con la comunidad humana(3).

Existe un profundo descontento con el estado actual de la Universidad(3).

...en la Universidad actual se hace evidente una contraposición de dos tipos de enseñanza: la enseñanza de hechos y la de valores. (...)...existe una coincidencia [?] en la necesidad de que la Universidad sea, más que una escuela de entrenamiento profesional, un centro de formación del hombre y de orientación de su tarea vital al servicio de todos(3).

No puede ser la Universidad una simple mandataria de la sociedad, sino que debe ser algo más: una directora. Uno puede ir a un sastre a encargarle un traje a medida. Pero no se puede encargar a la Universidad tipos de hombre a capricho. Por hacerlo así se ha hundido la Universidad alemana. Porque Hitler en vez de dejarla que hiciese hombres le mandó que hiciera nazis(3).

Algo de incalculable gravedad está ocurriendo hoy día: que el estudiante de una rama técnica, que le proporcionará un modo de ganarse la vida inmediato y holgado, mira con desdén al estudiante de metafísica, que vivirá malamente. Por las consecuencias que en la lucha económica tenga una cierta clase de estudio, se valora ese estudio. Es mejor estudiar lo que da más dinero. Esta circunstancia corresponde con el materialismo capitalista moderno(3).

El hombre contemporáneo padece (...) una psicosis de la velocidad: parece haberse perdido el sentido del "cómo" se hacen las cosas, "para qué" se hacen las cosas, a favor de "en cuánto tiempo" se hacen las cosas. (...)...la cultura espiritual está basada en un "para qué", en un "cómo" desde Platón hasta nuestros días. (...) la obligación de la Universidad es enseñar a hacer cualquier trabajo bien, y no deprisa(4).

[El fin de la Universidad] no consiste en una acumulación cuantitativa de datos o de leyes de la materia, sino en un delicado adiestramiento del alma para ir percibiendo, sintiendo directamente toda la complejidad de los problemas del hombre del mundo, y hacerles cara conciencia y sentido de la responsabilidad o moral(4).

En suma, el problema se reduce a esto: ¿es la Universidad un corredor, pasillo, galería, por uno de cuyos extremos se entra, y que tiene a los lados unos ventanillos, en los que se entregan a los estudiantes unos papelitos o créditos, canjeables luego al otro extremo, a la salida, por un diploma profesional? ¿O es un recinto salvado de la consideración primaria de lo material, en el cual se llama la atención al hombre sobre los valores superiores y desinteresados de la vida, y se le invita a servirlos, a adherirse a sus ideales?(4).

Abrigo la esperanza de que en este momento de desorientación y deriva mundial, de materialismo rampante, en la hora de la máxima borrasca de la historia, la Universidad (...) mantenga la luz en alto, para guiar [al] pueblo por los mejores caminos(4).



NOTAS:
(1) Pedro Salinas, Defensa del estudiante y de la Universidad, edición de Natalia Vara Ferrero, Ed. Renacimiento, colección El clavo ardiendo.
(2) De la introducción, por Natalia Vara Ferrero, glosando a Pedro Salinas.
(3) Defensa del estudiante.
(4) Conferencia sobre la Universidad.